Nuestra Historia
El Hogar de niños Baik, inicia sus funciones en 1995
Alarmada la Iglesia Católica por el sinnúmero de niños abandonados a su suerte, sin posibilidades de educación, salud y sin tener la oportunidad de crecer e integrarse socialmente, aporta su granito de arena creando el Hogar Baik. Este fue fundado en julio de 1995 por Monseñor Román Arrieta Villalobos, en la ciudad de Cartago, distrito de Guadalupe.
Dicho Hogar busca contribuir con otras instituciones del Estado en el rescate de aquellos niños y niñas que abandonados por sus padres naturales, ya sea por irresponsabilidad de los mismos o por otras causas, puedan encontrar en la Iglesia una madre amorosa que les brinde una oportunidad de desarrollarse integralmente como seres humanos.
Durante una visita al país del señor Sung Hank Baik, empresario coreano a nivel mundial, manifiesta su intención de ayudar a los necesitados de América Latina y aunque creía que Costa Rica era un país sin problemas sociales muy pronto se convence de lo contrario y de esta manera, con la colaboración de Monseñor
Arrieta, Pbro. Fernando Sancho, Don Luis Alberto Monge, Jorge Manuel Dengo, Marcos Salas y otros, iniciaron el planteamiento de un proyecto a favor de los niños en riesgo social. El terreno y el edificio fueron donados por el señor Baik, ciudadano coreano que por iniciativa propia ha fundado hogares para niños en riesgo, en diferentes partes del mundo.
Para administrar esta casa, la Curia Metropolitana estableció un convenio con la Congregación de las Hermanas Misioneras de la Asunción, tomando en cuenta su vasta experiencia en el Hogar Cristiano de Puntarenas, donde se atienden niñas y niños en riesgo social. Como apoyo a las Hermanas religiosas se determinó crear una Junta Directiva que velara por el desarrollo de la institución y el bienestar de sus menores acogidos.
El fin primordial del Hogar es brindar atención integral a todos aquellos niños de 0 a 8 años que se encuentren en riesgo social y ameritan apoyo y seguridad urgentes para llevar una vida digna, que les permita desarrollarse adecuadamente. Los niños y niñas acogidos en la institución pueden permanecer ahí hasta los 10 años de edad.
Actualmente nuestra institución ha suscrito un Convenio con el Patronato Nacional de la Infancia para atender 20 niños con edades que oscilan entre 0 y 10 años. Pretende brindarles no solo la atención directa e inmediata sino prepararlos para que posteriormente tengan la oportunidad de integrarse a otros programas de la misma Iglesia o del Patronato Nacional de la Infancia en una sucesión continua de desarrollo integral, hasta que los niños puedan integrarse a la sociedad, convertidos en personas triunfadoras.
Los niños que reciben nuestros servicios son remitidos por el Patronato Nacional de la Infancia y proceden de diferentes regiones del país y en algunos casos son de origen nicaragüense, y otras nacionalidades.