08/07/2026
OFICIO DE PRESIDENCIA ADJUNTO
COMUNICADO A LAS PERSONAS TRABAJADORAS DEL PANI
SEPI continúa exigiendo medidas reales frente a la violencia externa y los riesgos que enfrenta el personal institucional
El Sindicato de Empleados del Patronato Nacional de la Infancia —SEPI— informa a las personas trabajadoras del PANI que hemos venido dando seguimiento sostenido al tema de la violencia externa, la seguridad institucional y los riesgos que enfrentan compañeras y compañeros en el ejercicio de sus funciones.
Este no es un tema nuevo para nuestra organización sindical. Desde tiempo atrás, el SEPI ha venido planteando ante la Administración Superior la necesidad de adoptar medidas serias, verificables y efectivas para proteger al personal institucional frente a situaciones de amenaza, agresión, inseguridad, criminalidad, narcotráfico, presencia de armas, crimen organizado y otros escenarios de riesgo que lamentablemente hoy forman parte de la realidad que enfrentan muchas personas trabajadoras del PANI.
En ese marco, el SEPI presentó el oficio SEPI-144-2026, mediante el cual solicitamos información y valoración institucional sobre las condiciones de seguridad, violencia externa y consolidación de los Departamentos de Atención y Respuesta Inmediata —DARI—. En dicho oficio señalamos nuestra preocupación por las condiciones bajo las cuales el personal de atención inmediata desarrolla sus funciones, especialmente en zonas donde existe una creciente incidencia de violencia asociada al crimen organizado, narcotráfico, uso de armas de fuego, sicariato y otras manifestaciones de violencia que involucran directa o indirectamente a personas menores de edad.
La Presidencia Ejecutiva y la Gerencia Técnica respondieron mediante el oficio PANI-PE-OF-1606-2026. De esa respuesta se desprenden varios elementos que el SEPI considera de suma importancia para conocimiento de todo el personal.
Primero, la propia Administración reconoce que existen riesgos asociados a la violencia externa que enfrentan las personas funcionarias durante la atención de denuncias e intervenciones en campo, particularmente en territorios con alta incidencia de criminalidad, narcotráfico, crimen organizado y otras manifestaciones de violencia.
Segundo, la Administración informa que elaboró un “Protocolo de Seguridad para Atención de Denuncias y Emergencias en Zonas de Alta Peligrosidad”. Sin embargo, también reconoce expresamente que dicho protocolo no se encuentra vigente, pues está pendiente de aprobación por parte de la Junta Directiva.
Para el SEPI, esto es sumamente grave: no basta con decir que existe un protocolo si en la práctica no está aprobado, no está vigente, no se aplica de forma general y no protege efectivamente a las personas trabajadoras que hoy salen al campo a intervenir situaciones de alto riesgo.
Tercero, la Administración enumera medidas que estarían contempladas en ese protocolo, tales como valoración previa del riesgo, identificación de zonas de alto riesgo, coordinación con cuerpos policiales, planes de ruta, monitoreo, listas de verificación, registro de incidentes y coordinación con Salud Ocupacional.
No obstante, dichas medidas aparecen vinculadas a un documento que la misma Administración admite que todavía no está vigente. En consecuencia, para el SEPI, existe una diferencia evidente entre tener medidas redactadas en un documento pendiente y contar con medidas reales, obligatorias, aplicadas y verificables en cada centro de trabajo y en cada intervención de campo.
Cuarto, la Administración reconoce que el Área de Salud Ocupacional no cuenta con estadísticas sobre eventos de violencia externa sufridos por personal de atención inmediata durante los años 2024, 2025 y 2026, señalando que dichos eventos no son comunicados al Área, y que solo se tiene conocimiento formal de dos eventos puntuales durante el año 2025.
Este reconocimiento preocupa profundamente al SEPI, porque la Directriz N.° CSO-004-2018 del Consejo de Salud Ocupacional establece que su aplicación es obligatoria para el sector público y dispone la necesidad de registrar, analizar y reportar los eventos de violencia externa, así como adoptar medidas de prevención, control y seguimiento.
Dicho de forma clara: si no existen estadísticas institucionales suficientes, si los eventos no se reportan adecuadamente, si no hay análisis periódico y si no hay información consolidada, entonces no se está cumpliendo cabalmente con el deber de prevenir, minimizar y controlar la violencia externa en la ejecución del trabajo.
Quinto, el SEPI también observa con preocupación la situación real de los llamados DARI. La Administración habla de Departamentos de Atención y Respuesta Inmediata; sin embargo, en la práctica, la mayoría de las regiones continúan funcionando como URAI, sin contar con la estructura completa que debería tener un verdadero DARI.
Debe recordarse que un DARI debidamente consolidado requiere coordinación propia y plazas de conductor asistente. Actualmente, únicamente una región cuenta con una estructura más cercana a ese modelo: San José Central y aun así enfrenta limitaciones operativas por falta de personal suficiente para cubrir los tres turnos.
La propia respuesta institucional reconoce que las plazas de coordinación o jefatura no están totalmente implementadas, y que dependen de la aprobación de manuales de puestos en estudio en MIDEPLAN. También reconoce que las plazas de conductor asistente no están totalmente implementadas y que su trámite depende de decisiones futuras de la Junta Directiva.
Para el SEPI, esto confirma que la estructura DARI no se encuentra consolidada a nivel nacional. La falta de coordinadores y conductores no es un detalle menor: afecta directamente la seguridad, la capacidad de respuesta, la organización de turnos, los traslados, la atención de emergencias y la protección del personal que interviene en zonas de alta peligrosidad.
Sexto, la Administración tampoco brindó un cronograma claro, con fechas, responsables, etapas y metas verificables para concluir la implementación integral de la estructura DARI. Lo que se indica es que para el año 2027 se solicitarían plazas de reforzamiento, sujetas a recursos de FODESAF.
Para el SEPI, eso no constituye una ruta clara de cumplimiento. Las personas trabajadoras no pueden seguir esperando indefinidamente mientras los riesgos ya existen, las intervenciones continúan y las condiciones de seguridad siguen siendo insuficientes.
El SEPI reconoce y valora profundamente el compromiso, la valentía y la entrega del personal del PANI que todos los días atiende situaciones altamente complejas. Sabemos que muchas compañeras y compañeros han asumido intervenciones difíciles, incluso en horarios nocturnos, en comunidades de alto riesgo, con presencia de armas, dr**as, homicidios, sicariato, femicidios, trata, violencia extrema y afectación directa a personas menores de edad.
Precisamente por respeto a ese compromiso, el SEPI no puede guardar silencio.
Nuestra posición es clara: la protección de las personas menores de edad no puede descansar sobre la exposición desprotegida de las personas trabajadoras. El PANI tiene la obligación de proteger a la niñez y adolescencia, pero también tiene la obligación legal, patronal y ética de proteger a su personal.
La Directriz N.° CSO-004-2018 no es decorativa ni opcional. Es una directriz de acatamiento obligatorio para el sector público, y el PANI debe cumplirla a cabalidad. Esto implica contar con protocolos vigentes, registros confiables, estadísticas reales, análisis de riesgo, mapas de zonas vulnerables, puntos seguros, coordinación interinstitucional, capacitación, mecanismos de comunicación, prevención del trabajo en solitario, equipo adecuado, personal suficiente, conductores, coordinadores y medidas efectivas de protección.
El SEPI continuará realizando las gestiones pertinentes ante la Administración Superior, la Junta Directiva, Salud Ocupacional y las instancias que correspondan, a fin de que el PANI cumpla plenamente con lo establecido por el Consejo de Salud Ocupacional y adopte medidas reales en resguardo de las personas trabajadoras.
El Sindicato Mayoritario de Empleados del PANI —SEPI— invita a toda persona funcionaria que esté enfrentando situaciones de violencia externa, amenazas, agresiones, intimidaciones o cualquier otro riesgo relacionado con el ejercicio de sus funciones, a comunicarse con esta organización sindical.
El SEPI se encuentra en la mejor disposición de orientar, acompañar y apoyar a las personas trabajadoras en la atención de estas situaciones, en defensa de su salud, integridad y seguridad laboral.
No aceptaremos que la seguridad del personal quede reducida a documentos pendientes, trámites inconclusos o promesas futuras.
El SEPI seguirá vigilante, firme y activo en defensa de la salud, la integridad y la vida de las personas trabajadoras del PANI.
Sindicato de Empleados del PANI —SEPI—
Sindicato Mayoritario
CON EL SEPI... ¡AVANZAMOS!