03/08/2026
Esta imagen representa a Aserrí: un pueblo abandonado que hoy mendiga por un poco de agua.
Nos adherimos completamente a la editorial de La Potente Radio-TV Compartimos la tristeza y la frustración de un pueblo hermoso, con gente trabajadora y humilde, pero que ha sido abandonado por el gobierno local. Quienes siempre han "gobernado" Aserrí nos quieren así: tristes, desanimados, callados y enfermos.
¿Hasta cuándo despertará el pueblo aserriceño? Por nuestra parte, hemos realizado las acciones a nuestro alcance: marchas, recolección de firmas y visitas directas a la Alcaldía y al Concejo Municipal. Incluso, ya coordinamos una mesa técnica junto a la Asamblea Legislativa y Casa Presidencial, la cual se estará realizando este mes.
Al agotar las vías locales, llevamos la lucha a instancias nacionales porque la Municipalidad no muestra el menor deseo de colaborar. Por lo tanto, la solución vendrá de nosotros, los aserriceños de a pie. Tenemos los contactos institucionales y las ganas de trabajar, pero necesitamos organizarnos como vecinos. Es urgente que todas las organizaciones sociales, asociaciones de desarrollo, ASADAS, cooperativas, sindicatos, empresas privadas y líderes comunales unamos esfuerzos. Si nuestro gobierno local nos da la espalda, el pueblo salva al pueblo.
Al fondo se escucha la pitoreta. Suena con tanta fuerza que pareciera anunciar que el mundo está a punto de terminar.
Y quizá, para muchas familias de Aserrí, así se siente.
La falta de agua potable no es solamente abrir una llave y encontrarla seca. Es convivir con sanitarios que no pueden limpiarse, platos acumulados, ropa sin lavar y alimentos que no pueden prepararse con seguridad. Y cuando finalmente vuelve el servicio, muchas veces no llega agua potable: llega agua con tierra.
En medio de esa realidad, una vecina de 60 años escucha la pitoreta del camión cisterna y sale corriendo de su casa con un balde entre las manos.
Tiene que recorrer unos 250 metros. No corre por deporte ni para romper una marca personal. Corre porque necesita agua.
Su única meta es llegar antes de que el chofer termine de repartir y continúe apresuradamente con la ruta.
Pero a mitad del camino, la mujer se detiene. Observa que ya no alcanzará el camión y decide regresar lentamente a su casa.
Vuelve con el mismo balde con el que salió: vacío, sin una sola gota de agua.
Otro día más sin poder cubrir sus necesidades básicas.
Otro día más en el que una adulta mayor debe correr detrás de algo que debería llegar de manera segura y constante hasta la tubería de su hogar.
Otro día más batallando contra una crisis que ya no puede verse únicamente como un problema de abastecimiento.
Es una emergencia de salud pública.
Escrito por: Fabián Alvarado Picado , imagen recreada con IA para ilustrar este escrito.