25/01/2026
Carta de Domingo
Intercitadina Alajuela–David: 75 años de una amistad que sirve
Hay tradiciones que se repiten por costumbre… y hay otras que se repiten porque nos sostienen. La Intercitadina Alajuela–David pertenece a esta segunda categoría: no es solo un viaje anual, es un acto de fe en la amistad, una renovación de ánimo para seguir sirviendo y una prueba viva de que Rotary puede unir generaciones, ciudades y países con una sola rueda.
Este enero celebramos la Intercitadina N.° 75, guiada por dos liderazgos que honran esa continuidad: Gretchen Rojas, Presidenta del Club Rotario de Alajuela, y Dora Esquivel, Presidenta del Club Rotario de David. Y en la sesión de trabajo central tendremos el privilegio de compartir el tema de fondo junto al PGD Amílcar Cerrud y quien escribe, PGD Antonio Singh. Será un espacio para mirar atrás con gratitud… y mirar adelante con responsabilidad.
El origen: una visión que nació de un encuentro
La historia que nos une tiene un sabor profundamente rotario: nace del compañerismo y se vuelve compromiso. Según la reseña histórica del Club Rotario de David, en 1951, durante una Conferencia en Guatemala, rotarios de David y Alajuela se conocieron y estrecharon lazos. Finalizada la Conferencia, líderes del Club Rotario de David viajaron a Alajuela para concretar esa hermandad, recibidos por rotarios que entendieron, desde el primer momento, que esta relación sería un tesoro para ambas ciudades.
Lo admirable es que no fue una idea “bonita” para la foto. Fue —y ha sido— una decisión sostenida con hechos. Desde entonces, ambos clubes han cultivado una hermandad que, por décadas, ha fomentado rotarismo, compañerismo y afecto genuino entre familias rotarias, convirtiéndose en un ejemplo de lo que significa respetarse y apreciarse mutuamente.
La edición 75: servir, convivir y renovar el propósito
El programa de esta Intercitadina refleja lo que mejor sabemos hacer: recibir con cariño, trabajar con sentido y celebrar con alegría.
Iniciamos con el recibimiento y la reunión de bienvenida, ese momento sagrado donde se reparten hogares, abrazos y conversaciones que no caben en un chat.
Tendremos nuestra reunión formal y una agenda que pone el servicio en el centro, con espacios de protocolo, exposición del tema de fondo, compartir abierto y almuerzo.
Continuamos con acciones y convivencia: proyecto del 75 aniversario, tiempo con anfitriones, y una cena bailable que recuerda que la amistad también se celebra.
Y cerramos con actividad turística y despedida: porque también es Rotary el hecho de conocer el país del hermano, admirar su cultura y decir “hasta pronto” con gratitud.
Todo esto se resume en una frase que me encanta: “Por los pioneros… seguimos la tradición 75 años después”. No como nostalgia, sino como compromiso.
La conversación que no podemos evitar: membresía
Si algo nos enseña un hermanamiento de 75 años es que Rotary se mantiene vivo cuando se cuida lo esencial: las personas.
Hoy, conservar y aumentar membresía no es un tema “administrativo”; es un tema de futuro. Un club con proyectos pero sin gente se apaga. Y un club con gente pero sin propósito se desgasta. Necesitamos ambas cosas: propósito claro y comunidad fuerte.
Por eso, en nuestra sesión de trabajo queremos hablar sin rodeos de nuevas formas para fortalecer la membresía, con ideas aplicables a ambos clubes:
Hacer de la amistad un sistema, no una casualidad: padrinazgo real, mentoría, acompañamiento a los nuevos socios (sobre todo en sus primeros 6–12 meses).
Dar tareas con sentido: no “rellenar comités”, sino asignar roles concretos donde el socio sienta que aporta y crece.
Proyectos visibles y participables: que la comunidad vea Rotary en acción y que nuestros propios socios se sientan orgullosos de invitar a otros.
Actividades familiares e intergeneracionales: cuando Rotary incluye a la familia, la permanencia se fortalece.
Intercambios entre clubes como motor de pertenencia: la Intercitadina no debe ser solo un evento: puede convertirse en una estrategia de integración, formación y liderazgo.
Aquí hay una verdad simple: nadie se queda donde se siente invisible. Y nadie se va de donde se siente útil, valorado y acompañado.
Lo que celebramos en realidad
Celebrar 75 Intercitadinas es celebrar algo más profundo que la constancia: celebramos la capacidad de Rotary de producir vínculos que mejoran vidas. Porque cada encuentro —entre Alajuela y David— nos recuerda que el servicio no se sostiene únicamente con recursos; se sostiene con ánimo, y el ánimo se alimenta de amistad.
Que esta Intercitadina N.° 75 sea un recordatorio de lo que somos cuando hacemos Rotary como debe hacerse: con respeto, con alegría, con visión y con la firme decisión de seguir sirviendo.
Con aprecio rotario,
PGD Antonio M. Singh C.
Orgulloso socio del Club Rotario de David – Distrito 4240 – Zona 25A