01/07/2026
🌈No me define un sombrero, como tampoco me limita una etiqueta. Soy mujer indígena sáliba, hija de la sabana, del río, del viento y de la memoria de mis mayores. En mi corazón habita la cosmovisión de mi pueblo, esa que me enseña que todo está conectado: la tierra, los seres, la palabra y el espíritu.
Llevar un sombrero llanero no borra mis raíces; al contrario, honra el territorio donde crecí y donde mi pueblo ha caminado por generaciones. Ser indígena y ser llanera no son identidades que se enfrentan, sino que dialogan y se abrazan. Mi cultura no se mide por la forma en que visto, sino por la manera en que vivo, respeto y transmito los principios que heredé de mis ancestros.
He decidido servir a mi pueblo porque creo que el verdadero liderazgo nace del amor, la humildad y el compromiso. Servir significa escuchar, unir, sembrar esperanza y trabajar por el bienestar colectivo, aun cuando el camino esté lleno de críticas e incomprensiones.
A quienes cuestionan mi identidad por portar un sombrero llanero, les respondo con serenidad: la esencia de un pueblo no se lleva sobre la cabeza, sino en el corazón, en las acciones y en la fidelidad a los valores que nos sostienen. Mis ancestros me enseñaron que la fuerza no está en responder con enojo, sino en caminar con dignidad y coherencia.
Seguiré llevando conmigo la sabiduría de mi pueblo sáliba y el orgullo de ser mujer llanera. Porque no necesito escoger entre una identidad y otra; ambas forman parte de mi historia, de mi territorio y de mi misión de servir. Mientras mis pasos estén guiados por el respeto a la vida, la defensa de mi cultura y el amor por mi comunidad, ninguna crítica podrá apagar la luz de quien sabe de dónde viene y hacia dónde camina.🌀 Destacar