Mesa Redonda Panamericana del Meta

Mesa Redonda Panamericana del Meta Asociación privada, acreditada por la O. E. A., que promueve lazos de hermandad, solidaridad intern

La situación en Nicaragua y el rol de la OEALa Alianza de MRP ha acompañado de cerca las deliberaciones de la Organizaci...
12/08/2026

La situación en Nicaragua y el rol de la OEA

La Alianza de MRP ha acompañado de cerca las deliberaciones de la Organización de los Estados Americanos respecto a muchos temas y en particular, a la situación en Nicaragua.

Tuve el honor de participar en la 52ª Asamblea General celebrada en Lima, Perú, el 7 de octubre de 2022, espacio en el cual los Estados Miembros adoptaron por consenso una resolución que instaba a la liberación de las personas privadas de libertad por razones políticas y al restablecimiento pleno del Estado de derecho, las libertades religiosas y la libertad de prensa.

Dicha decisión se inscribe en una línea de pronunciamientos sostenidos por la OEA. En la 51ª Asamblea General de 2021, el organismo regional expresó que las elecciones celebradas en Nicaragua carecían de legitimidad democrática. Más recientemente, en la 56ª Asamblea General de Panamá de junio de 2026, los Estados reafirmaron su preocupación por el deterioro de las condiciones democráticas y llamaron al restablecimiento del espacio cívico.

No obstante, luego de más de 10 pronunciamientos formales entre Asambleas y Consejo Permanente desde 2018, constatamos con preocupación que las condiciones que motivaron estas resoluciones persisten. Se mantiene el cierre de organizaciones de la sociedad civil, las restricciones al ejercicio periodístico y un entorno que limita la participación política.

Estos son los pronunciamientos de la OEA sobre Nicaragua 2018-2026:

▪︎ Consejo Permanente con siete resoluciones

1. 2 de agosto de 2018: Creación del "Grupo de Trabajo para Nicaragua"
2. 12 de septiembre de 2018: "Acontecimientos Recientes en Nicaragua" - condena por violencia
3. 21 de mayo de 2019: CP/RES. 1128 - exigió liberación de presos antes del 18 de junio
4. 8 de diciembre de 2021: Evaluación colectiva tras AG/RES. 2978
5. 4 de febrero de 2026: "Seguimiento de la Situación de Derechos Humanos" - condenó "graves violaciones" y "estado policial"

Y hubo dos más intermedias entre 2019-2021 que el Consejo menciona como "todas las resoluciones aprobadas desde 2018"

▪︎ En Asamblea General se han expedido tres resoluciones:

1. 51ª AG - 12 noviembre 2021: AG/Res. 2978. Declaró ilegítimas las elecciones
2. 52ª AG - 7 octubre 2022: Lima, Perú. Exigió liberación inmediata de presos políticos

3. 56ª AG - 25 junio 2026 en Panamá. Reafirmó la condena y seguimiento

El total documentado es de más de diez resoluciones en ocho años.

Son más de 8 años de pronunciamientos continuos. El propio Consejo Permanente en diciembre 2021 ya "recordaba todas las resoluciones aprobadas desde 2018 que reflejaban una grave preocupación".

A pesar de esta frecuencia, el status quo se mantiene. Eso refuerza el punto: la OEA ha cumplido con denunciar, pero carece de mecanismos para hacer cumplir.

En este contexto, consideramos que el multilateralismo debe ir más allá de la declaración. La OEA ha cumplido un papel fundamental al mantener el tema en la agenda hemisférica y al documentar la situación. Al mismo tiempo, es evidente que los mecanismos actuales han resultado insuficientes para producir cambios concretos sobre el terreno. La desvinculación de Nicaragua de la Organización en noviembre de 2023 ha limitado aún más las posibilidades de diálogo y cooperación.

Desde la Mesa Redonda Panamericana del Meta, reiteramos nuestra convicción de que la democracia, los derechos humanos y el Estado de derecho son pilares indivisibles del sistema interamericano. Hacemos un llamado a los Estados Miembros a explorar, con creatividad y firmeza, nuevas formas de acompañamiento que permitan a la OEA recuperar capacidad de influencia efectiva, en beneficio del pueblo nicaragüense.

Solo con verdad, diálogo y acciones coherentes podremos honrar los compromisos asumidos en la Carta de la OEA y en la Carta Democrática Interamericana.

Loreley Noriega A.
Presidente

Aniversario Una década de manos que se unen, de voces que suman y de corazón panamericanista. Felices 10 años, Mesa Redo...
30/06/2026

Aniversario

Una década de manos que se unen, de voces que suman y de corazón panamericanista. Felices 10 años, Mesa Redonda Panamericana del Meta.

30 de junio 2016 - 30 de junio de 2026

Mujeres del mundo |  Sofonisba AnguissolaSofonisba Anguissola,  (Cremona, Italia 1532-1625) pintora del siglo XVI, fue u...
26/06/2026

Mujeres del mundo |
Sofonisba Anguissola

Sofonisba Anguissola, (Cremona, Italia 1532-1625) pintora del siglo XVI, fue una de las primeras mujeres que vivió del arte y fue reconocida en Europa. A lo largo de su carrera, fue respetada y valorada por artistas como Miguel Ángel y Anthony van Dyck, y el historiador del arte Giorgio Vasari. Es conocida por sus autorretratos y sus cuadros familiares. Pintó al menos 12 autorretratos en una época en la que era muy inusual hacerlo. Pintó para Felipe II en Madrid y enseñó a Van Dyck.

Sofonisba Anguissola era hija de Amilcare Anguissola y Bianca Ponzone, ambos de familias nobles. Fue la mayor de siete hijos. Su familia vivió cerca del emplazamiento de la Batalla del Trebia, una famosa batalla entre los romanos y los cartagineses. Su padre, Amilcare Anguissola, animó a sus seis hijas a cultivar su talento y las apoyó para que recibieran una educación completa.

Con 22 años conoció a Miguel Ángel en Roma. Le mostró un dibujo de una chica riéndose y él la retó a dibujar un niño llorando. Ella le envió un dibujo de su hermano: Asdrubale mordido por un cangrejo. Miguel Ángel reconoció enseguida su talento. Durante los dos años siguientes, Anguissola estudió informalmente con Miguel Ángel, quien le ofreció ayuda y le entregó sus cuadernos para que los representara con su propio estilo. Aun así, no pudo estudiar anatomía, ya que se consideraba inapropiada para las mujeres, lo que le dificultó intentar realizar complejas composiciones para pinturas religiosas de gran tamaño.

A los 26 años, se trasladó a Madrid y trabajó como dama de compañía, profesora de arte y retratista oficial para la reina Isabel de Valois y el rey Felipe II. La combinación de su entorno aristocrático, el apoyo de su padre y su talento la ayudaron a vencer obstáculos y abrir la puerta para que las mujeres fueran aceptadas como estudiantes de arte.

En 1571, se casó con Fabrizio Moncada Pignatelli, noble siciliano, que la apoyaba en su dedicación a la pintura. Quedo viuda en 1579. Poco después, se volvió a casar con el capitán del navío Orazio Lomellino. Contrajeron matrimonio en Pisa en 1584 y se mudaron a Génova, en donde se convirtió en la principal pintora de retratos de la ciudad.

La fortuna de su esposo y la pensión de Felipe II permitieron que Anguissola pintara sin problemas. Alcanzó la fama, y recibió la visita de numerosos artistas para aprender de ella. Su éxito abrió muchas puertas para las mujeres, como Lavinia Fontana y Artemisia Gentileschi, para que se dedicaran profesionalmente a sus carreras como artistas.

En 1624, el joven pintor flamenco Anthony van Dyck visitó a Anguissola, quien contaba con 92 años de edad, para pedirle consejo sobre pintura.

Van Dyck dibujó el último retrato de ella durante esta visita. Se dice que van Dyck creía que su conversación le enseñó más de los principios de la pintura que ninguna otra cosa en su vida.

Un año después, Anguissola regresó a Sicilia como una acaudalada patrona de las artes, antes de su muerte en 1625 a la edad de 93 años. Siete años más tarde, en el que habría sido su centésimo cumpleaños, su marido Orazio, grabó su tumba con la siguiente dedicatoria:

«A Sofonisba, mi esposa, quien pasará a la historia entre las mujeres ilustres del mundo, destacó retratando la imagen de los hombres. Orazio Lomellino, de luto por la pérdida de su gran amor.»

Por siglos su obra se perdió porque la historia del arte la firmaron hombres. Sus cuadros acabaron con nombres como Tiziano o Anónimo.

Desde los años 90 los museos empezaron a devolverle las pinturas. Hoy se remonta como una de las mejores retratistas del Renacimiento.

14/06/2026

Mujeres del mundo | De musa a testigo de la historia

Pocas vidas resumen el siglo XX como la de Lee Miller. Modelo de Vogue, musa surrealista, amiga de Man Ray y, finalmente, una de las corresponsales de guerra más audaces de su generación.

En su cámara convivieron dos mundos: la poética onírica del surrealismo y el testimonio descarnado de la historia. Esa dualidad hace que su obra nos siga interpelando hoy.

La exposición del Musée d’Art Moderne de Paris traza su recorrido completo: desde París y sus juegos surrealistas, pasando por el silencio de los paisajes egipcios, hasta el frente de la Segunda Guerra Mundial, donde captó la devastación con una lucidez brutal.

Más que una retrospectiva, es la historia de una mujer que usó la fotografía para transformar su experiencia en conciencia.

73 años de la primera Mesa Redonda Panamericana en Suramérica: el eco que llegó desde San AntonioEn 1952, cuando Lima fu...
28/05/2026

73 años de la primera Mesa Redonda Panamericana en Suramérica: el eco que llegó desde San Antonio

En 1952, cuando Lima fundó su primera Mesa Redonda Panamericana, el continente vivía entre la reconstrucción de la posguerra y la esperanza de una integración americana más cercana. Estados Unidos y América Latina buscaban tejer lazos más allá de la política y el comercio. Era el tiempo de las conferencias panamericanas, de la recién creada OEA en Bogotá (1948), y de una generación que creía que la paz se construía también desde la cultura y la amistad entre pueblos.

Ese fue el espíritu con el que llegó a Lima una idea que había nacido 36 años antes, el 16 de octubre de 1916, en San Antonio, Texas. Allí Florence Terry Griswold reunió a un grupo de mujeres para responder a la violencia de la frontera con México. Su respuesta no fueron armas ni discursos políticos, sino una Mesa Redonda. Sin cabecera ni fin, para que todas tuvieran la misma voz. El lema quedó claro desde el principio: “Una para todas y todas para una”.

San Antonio es hoy la Mesa más antigua del movimiento. Desde ese círculo inicial, la organización creció sin prisa pero con constancia. Llegó a México, Centroamérica, el Caribe, y en 1952 cruzó la línea ecuatorial para fundarse en Lima. Con 73 años, la Mesa de Lima es la más antigua de Suramérica y la puerta por la que el movimiento entró al sur del continente.

La Lima de 1952 era una ciudad que miraba al futuro sin olvidar su pasado colonial. El centro histórico mantenía su trazado virreinal, pero ya crecían barrios modernos en Miraflores y San Isidro. La radio y el cine eran los medios que unían a la gente, y las universidades comenzaban a abrirse a las mujeres con más fuerza. En ese ambiente, la Mesa encontró mujeres dispuestas a trabajar por la educación, las bibliotecas, las becas y la protección del patrimonio cultural, sin banderas políticas ni religiosas.

Setenta y tres años después, el gesto de aquellas fundadoras limeñas sigue vigente. Mientras la Mesa de San Antonio mantiene viva la memoria del origen, Lima representa el momento en que el proyecto se volvió suramericano. Dos ciudades, dos fechas, una misma idea: que el diálogo entre mujeres puede tender puentes donde la política deja vacíos.

Escuchar sin juzgar, creer sin revictimizar, reparar sin dilatar. Hoy recordamos a las víctimas de violencia sexual en e...
26/05/2026

Escuchar sin juzgar, creer sin revictimizar, reparar sin dilatar. Hoy recordamos a las víctimas de violencia sexual en el conflicto armado y reafirmamos su derecho a la dignidad. Porque la memoria también es reparación.

Mujeres del mundo | Margalet Techa MaglioMargalet es, además de panamericana, productora vitivinícola y de aceites de ol...
04/05/2026

Mujeres del mundo | Margalet Techa Maglio

Margalet es, además de panamericana, productora vitivinícola y de aceites de oliva con alto valor emocional, como la bodega familiar que produce el vino "El Asombrado, una artista que se convirtió en guardiana del arte patrimonial del Hotel del Prado y otros edificios históricos en Montevideo, Uruguay. Es reconocida también, por dirigir el histórico Gran Hotel Concordia en Salto, donde creó un Centro Cultural en 1999 para impulsar el arte local.

Maglio es muralista, restauradora y gestora cultural. Desde hace más de 20 años trabaja recuperando murales, yeserías y vitrales de edificios patrimoniales uruguayos que estaban condenados al olvido. Le dicen "guardiana" porque literalmente va detrás de las obras que el tiempo, la humedad y el abandono están borrando.

Su trabajo en hoteles patrimoniales de Uruguay como el Hotel del Prado, en Montevideo, es el más conocido. El Hotel del Prado es un edificio de 1912 en el barrio Prado, joya del art nouveau montevideano. Estaba cerrado y deteriorado.

Techa Maglio lideró la restauración de los murales del comedor principal que contienen pinturas de 1920 con escenas campestres y guirnaldas florales que estaban tapadas por capas de pintura blanca; las yeserías del hall, que comprenden molduras con rostros, frutas y hojas de acanto que había que reintegrar pieza por pieza y, los vitrales de la escalera de diseños franceses que filtran la luz sobre el mármol.

Ella no solo restauró. Documentó, investigó quienes fueron los artistas originales, y capacitó a jóvenes restauradores. Por eso le dicen guardiana: no restaura y se va. Se queda a cuidar.

Otros hoteles y edificios restaurados por Techa, es el hotel Cervantes de Ciudad Vieja: Allí recuperó los frescos del lobby; el Palacio Salvo, donde intervino en la recuperación de ornamentos de pasillos y el Teatro Solís, donde trabajó en dorados a la hoja y pinturas murales.

Su trabajo importa porque muchos edificios en Montevideo se demolieron en los años 70 y 80. Edificios enteros de art nouveau y art déco cayeron para hacer torres. El patrimonio quedó huérfano.

Techa Maglio entendió que un hotel no es solo camas. "Un hotel patrimonial es la sala de estar de una ciudad. Si dejás que se caiga el mural del comedor, le estás borrando la memoria a la gente que tomó café ahí por 100 años."

Su método es artesanal: usa las mismas técnicas de 1912. Cola de conejo, pigmentos al fresco, oro de 23 quilates. Dice: "Si lo hacés con materiales de hoy, en 10 años se cae otra vez. Si lo hacés como antes, dura 100 años más".

Techa Maglio entra a los hoteles viejos de Montevideo con una escalera, un pincel y el oído pegado a la pared. Escucha dónde la humedad lloró, dónde el yeso se rindió. Y entonces empieza a conversar con los fantasmas.

En el Hotel del Prado encontró murales debajo de ocho capas de pintura. Blanco sobre blanco, como si alguien hubiera querido callar a propósito esa fiesta de frutas y campesinas que pintaron en 1920. Ella raspó con bisturí, milímetro a milímetro, hasta que la primera uva volvió a respirar.

No usa guantes. Dice que hay que tocar el muro con la piel para saber si tiene fiebre. Cuando termina, no firma. Deja que el artista de 1912 siga siendo el dueño. Ella solo es la guardiana, la que se queda de noche a apagar la luz y revisar que no haya vuelto la grieta.

Montevideo la ve pasar con su overol manchado y sabe que mientras Techa camine, los hoteles no se van a morir. Porque ella entendió algo simple: el patrimonio no se guarda en un museo.

Eso cuida Techa Maglio. No paredes. Cuida los segundos en que un lugar te hace sentir que perteneces.

09/03/2026
¡Feliz Día de la Mujer!
08/03/2026

¡Feliz Día de la Mujer!

Mujeres del mundo | Gerda Weissmann, sobreviviente del holocausto n**iGerda nació en el seno de una familia judía de cla...
08/02/2026

Mujeres del mundo | Gerda Weissmann, sobreviviente del holocausto n**i

Gerda nació en el seno de una familia judía de clase media en Bielsko, Polonia. Inicio sus estudios en una escuela pública polaca, pero luego ingresó en una escuela católica de niñas en la que se permitía que un rabino acudiera a instruir a las alumnas judías en estudios religiosos.

El viernes 1° de septiembre de 1939 aparecieron aviones de combate alemanes sobre la ciudad y provocaron la huida de muchas personas. La familia de Gerda se quedó y vivió el intenso bombardeo que siguió el domingo por la noche. Por la mañana, dos soldados alemanes se acercaron por la calle en una motocicleta. Oyeron que la gente gritaba “Heil Hitler”, y de pronto ondeó una bandera con una esvástica negra, blanca y roja desde una ventana al otro lado de la calle.

Tras ser retenida y trasladada al ghetto de Bielsko, Gerda fue deportada en 1942 para trabajar en una fábrica textil en Bolkenhain, Silesia. A pesar del hambre y del trabajo agotador, los reclusos se cuidaban mutuamente. Una supervisora alemana, la señora Kugler, le salvó la vida a Gerda, cuando yacía enferma en el hospital del campamento. La señora Kugler sabía que un hombre de las SS estaba haciendo una inspección y que los enfermos serían enviados a la cámara de gas, así que llevó a Gerda de vuelta a la fábrica, puso en marcha su telar y la puso frente a él. Aunque Gerda deliraba por la fiebre, pasó la inspección.

Más tarde, enviaron a Gerda a los campos de trabajo para esclavos en Marzdorf, Landshut y Gruenberg.

El 7 de mayo de 1945, un día antes de que la joven judía cumpliera 21 años y sólo unas horas después de que Alemania se rindió oficialmente a las fuerzas aliadas, la encontraron. Su pelo estaba enmarañado, se había vuelto blanco, y pesaba 31 kilos. Llevaba un vestido andrajoso y botas de esquí, y estaba apoyada en la pared de una fábrica abandonada justo dentro de la frontera checa.

Dos soldados estadounidenses llegaron en su jeep, tras haber oído hablar de un grupo de sobrevivientes del Holocausto en una antigua fábrica. Uno de los hombres le preguntó en alemán e inglés si hablaba alguno de los dos idiomas. Ella era de Polonia, pero sabía alemán y le respondió: "Somos judías, ¿sabe?”. Después de seis años bajo el terrorismo n**i, ella quería advertirle dada su pésima condición.

El soldado permaneció en silencio durante mucho tiempo, según recordó ella más tarde. Cuando finalmente habló, su voz se entrecortó. "Yo también”, dijo.

Le pidió que le indicara dónde estaban los demás sobrevivientes.

Luego le sostuvo la puerta.

“Y ese fue el momento de la restauración de la humanidad, de la humanidad, de la dignidad, de la libertad”, dijo ella más tarde.

Esta es la historia de la liberación de Gerda Weissmann, que murió este mes a los 97 años en su casa de Phoenix. Muchos sobrevivientes del Holocausto han compartido sus relatos sobre el primer contacto con los soldados aliados al final de la Segunda Guerra Mundial, pero el de Gerda es único, porque también fue el improbable comienzo de una historia de amor entre ella y ese soldado estadounidense, Kurt Klein, que le sostuvo la puerta.

Gerda le condujo a una habitación en la que 150 mujeres jóvenes yacían en el suelo, demasiado demacradas y enfermas para mantenerse en pie. Cuando los n**is las obligaron a realizar una marcha de la muerte tres meses antes, eran 2.000. Ella hizo un “gesto de barrido de esta escena de devastación”, recordó Klein décadas después, “y dijo las siguientes palabras: ‘Noble sea el hombre, misericordioso y bueno’. Y apenas podía creer que fuera capaz de convocar un poema del poeta alemán Goethe... en ese momento”.

Ella y las otras jóvenes fueron trasladadas a un hospital de campaña, donde Gerda Weissmann disfrutó de su primer baño en tres años. Sus pies estaban tan congelados que los médicos pensaron que tendrían que amputarlos. Weissmann estuvo gravemente enferma y perdió el conocimiento durante días mientras el equipo médico la cuidaba lentamente. Treinta de las mujeres murieron después de ser rescatadas.

Al cabo de una semana, Klein apareció junto a su cama con unas revistas. Hablaron y hablaron, y él empezó a visitarla cada vez que podía alejarse de su puesto. Ella era ingeniosa, recordó más tarde, y se interesaba por la escritura y la literatura. A veces le contaba chistes y la animaba; otras veces se limitaba a escuchar cómo lloraba a sus amigos mu***os en los campos n**is. Le llevaba libros y un ramo de lirios. Le contó que había nacido en Alemania pero que había emigrado a Estados Unidos en 1937 con una hermana mayor. Todavía no lo sabía, pero sus padres habían sido asesinados en Auschwitz.

A finales de junio, Kurt Klein fue trasladado a otro puesto, así que empezaron a escribirse cartas. A pesar de su profundo apego, Gerda Weissmann temía que la amabilidad de Klein estuviera motivada por la piedad más que por un sentimiento romántico, y que ella fuera una carga para él. Klein confundió su reticencia a aceptar regalos y ayuda de él como un rechazo romántico.

Cuando el ejército estadounidense estaba a punto de entregar el control de la zona a los rusos, Klein consiguió que Gerda y un amigo se trasladaran a una zona de Alemania que todavía estaba bajo control estadounidense, donde él podía visitarla una vez a la semana. Le ayudó a conseguir un trabajo, ya que ella ansiaba la independencia mientras averiguaba qué hacer a largo plazo. No quería volver a Polonia sin sus padres ni su hermano, pero aún no sabía que todos habían sido asesinados en el Holocausto. Tenía un tío en Turquía, pero le preocupaba que fuera dominante. Y como muchos judíos después de la guerra, se preguntaba si debía ir a Palestina.

A mediados de septiembre, Klein le comunicó que estaba a punto de ser enviado a casa. Sin entender aún sus sentimientos por ella, le deseó lo mejor. Él se quedó atónito, y luego, según recordó ella más tarde, le explicó que quería casarse.

Sus cartas se reanudaron y décadas más tarde, la pareja las recopilaría en un libro, “Las horas posteriores: Cartas de amor y anhelo en la posguerra”.

En abril de 1946, Gerda Weissmann pudo salir de Alemania con destino a París, donde se encontraron para casarse, una vez que pusieran en orden todos sus documentos.

Se reunieron en junio, y de camino al ayuntamiento para casarse, se detuvieron en una sinagoga, aún llena de escombros de la guerra, y encendieron una vela por sus padres.

Kurt Klein y Gerda Weissmann Klein se establecieron en Búfalo antes de jubilarse en Arizona. Estuvieron casados durante más de 50 años, hasta la muerte de él en 2002. Tuvieron tres hijos y, en el momento de su muerte, el 3 de abril, ocho nietos y 18 bisnietos.

A través del trabajo voluntario de Weissmann Klein para grupos de ayuda a los judíos, comenzó a hablar de su experiencia, revelando su notable memoria para cada detalle de su vida antes y durante el Holocausto. En 1957, publicó el libro, “All But My Life: A Memoir”.

En 1996, un documental sobre Gerda Weissmann Klein ganó un Oscar. Subiendo al escenario con el director, se dirigió a una audiencia mundial. “En el ojo de mi mente, veo esos años y días, y a aquellos que nunca vivieron para ver la magia de una tarde aburrida en casa”, dijo.

En 2011, Obama le concedió la Medalla Presidencial de la Libertad. Gerda habló del orgullo que sentía por haberse convertido en estadounidense, tal como su marido quien había permanecido nueve años fuera hasta el momento en que se conocieron.

“Cuando fui liberada de la marcha de la muerte y de los campos de concentración, mi amado esposo fue el primer estadounidense que encontré, que me liberó”, dijo. “Aquella noche, recé por él, aunque no sabía su nombre ni su país”.

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