29/07/2025
L´ Opinión.
Yo aqui sentado y todo tan Paraco.
Refelxión.
Uf... En Colombia vivimos un momento que parecía no posible ver cómo la justicia alcanza, aunque tarde, a quienes han representado el poder más alto. La reciente audiencia del señor ex presidente y el fallo que lo señala como responsable de dos delitos no solo marca un hito jurídico; también es un llamado profundo a la reflexión como sociedad. Nos hace preguntarnos ¿qué estamos dispuestos a hacer por lo que consideramos correcto?
Y es que eso de lo “correcto” en este país tiene muchos matices. A veces, lo correcto es hacer silencio para no meterse en problemas. Otras, lo correcto es aguantar por miedo, por costumbre, por desesperanza. Pero muchas veces, como ahora, lo correcto es hablar, es enfrentar, es insistir, aunque nos digan locos, tercos o peligrosos. Porque hacer lo correcto no siempre tiene aplausos; de hecho, suele tener consecuencias, críticas, y hasta enemigos. Pero también, con el tiempo, tiene dignidad.
La audiencia no solo fue un acto judicial, fue también un acto simbólico. Por primera vez, las víctimas del Estado vieron que sí hay posibilidad de verdad y justicia, incluso contra quienes alguna vez parecían intocables. Por primera vez en mucho tiempo, se rompió ese mito de que la ley solo cae sobre los de ruana. Este momento abre una grieta en esa estructura dura del miedo y la impunidad, una grieta por donde puede entrar la luz.
Claro, como en todo, hay quienes siguen justificando lo injustificable. Quienes no ven delitos, sino estrategias políticas. Quienes creen que apoyar a alguien es cerrar los ojos frente a sus errores, en lugar de pedirle cuentas. Pero el verdadero respaldo el sano, el honesto no es a la persona, es al principio. A la verdad, a la justicia, al bien común. Lo demás es idolatría.
Este fallo no es el final de nada. Es apenas un paso, pero uno grande, firme, con sentido. Un paso que nos recuerda que en Colombia sí se pueden hacer las cosas bien, sin violencia, sin venganza, con apego a la ley y al respeto por la vida. Es una señal de que estamos en tiempos de cambio, donde empieza a crecer una conciencia colectiva que busca sanar y cambiar de sistema, que quiere dejar de vivir sobre las heridas sin curarlas.
Esa transformación va más allá de lo jurídico. Es social, es cultural, es espiritual. Es ver cómo se siembra la esperanza en la gente que defiende el agua, el bosque, la palabra, la comunidad. Ahora bien, hacer justicia no significa abrir la puerta al odio. También es importante y urgente que como sociedad no caigamos en el matoneo. No se trata de humillar a quien ha sido señalado, ni de iniciar una nueva guerra de insultos.
No podemos construir un país nuevo repitiendo las lógicas del odio que tanto daño nos han hecho. El señor Uribe pasará a la historia con las decisiones judiciales que lo acompañen, como ejemplo de lo que no debe repetirse, y eso basta. Que el peso de la justicia sea el que hable, no el rencor colectivo. Que el respeto, incluso hacia quien ha causado daño, sea la base de esta nueva etapa que queremos como país.
Sí, la lucha aún continúa. No hay que bajar la guardia. Pero esta vez, al menos, ya no caminamos a oscuras. Esta vez, hay faros encendidos por la verdad. Y eso, ya es una victoria.
AAmérica Radio RedSSan Juan de PastoCCOP16 ColombiaGGustavo Bolivar MorenoLLa BaseEEscuela Superior de Administración Pública - ESAPSSAN JUAN DE PASTOGGustavo PetroMMaría José PizarroLLevy RincónWWallyAAlejo VergelFFrancisco Javier Vera Manzanares