24/12/2025
Mensaje póstumo a la memoria de
Eustiquia “La Justa” Amaranto Santana
(29 de septiembre de 1928 – 24 de diciembre de 2025)🕊️✊🏾
Hoy, 24 de diciembre de 2025, el Bullerengue pierde una de sus voces más antiguas, más hondas y más necesarias. En Turbo, Antioquia, donde vio la luz por primera vez el 29 de septiembre de 1928, nació también la historia viva de una mujer cuya existencia expandió los límites del canto, la memoria y la vida comunitaria en Urabá y el Caribe colombiano.
Eustiquia Amaranto Santana fue muchas vidas en una sola: partera, rezandera, sabia de la medicina tradicional, minera-barequera, pescadora, cocinera, trabajadora de la tierra; madre de diez hijos, abuela de cuarenta y seis nietos y bisabuela de treinta y cinco bisnietos. Cada oficio, cada vínculo y cada paso por el mundo la formaron como matrona por excelencia del Bullerengue, tradición que abrazó con la fuerza de sus ancestros y la entrega de quien entiende el canto como un acto de vida, resistencia y amor.
Conocida como “La Justa”, su voz se convirtió en patrimonio sonoro, en archivo vivo que conectó el pasado con el presente del Bullerengue. Con 92 años de experiencia y memoria, fue reconocida como la cantadora más antigua en ejercicio, capaz de narrar con precisión cómo han pulsado los tambores, cómo se han tejido los versos y cómo han danzado las vidas alrededor de esta práctica ancestral. Su nombramiento como “La Voz Insigne del Bullerengue” en el año 2013, en Puerto Escondido, Córdoba, fue apenas una confirmación de lo que el territorio sabía desde siempre: que su voz, su presencia y su modo de versear eran faro para las generaciones que han sostenido y sostendrán el canto.
Brisas de Urabá, el grupo del que fue cantadora y bailadora durante más de tres décadas, guardará para siempre su timbre como herencia viva; así como la influencia que sembró en nuevas colectividades bullerengueras y en el corazón de quienes aprendieron a cantar, tocar o bailar guiados por su ejemplo. Fue discípula y heredera de Arsenia Asprilla Córdoba, y es ahora raíz y tronco de quienes continúan ese linaje sonoro.
Hoy despedimos a Eustiquia, pero su voz no se apaga.
Permanece en los velorios cantados, en los patios de tierra, en los tambores que amanecen, en los versos que se improvisan frente al mar, en las manos que paren vida y canto a la vez.
Permanece en cada cuerpo que baila, en cada memoria que se agita cuando suenan los golpes del tambor y el coro responde.
La Justa no se va: se recoge en el canto.
Y desde allí seguirá enseñando que versear es recordar; cantar es sanar; danzar es existir.
Paz en su retorno.
Gratitud eterna por su legado.
Que su voz siga alumbrando el camino del Bullerengue para siempre. 🕊️✊🏾