29/05/2026
Hace ya veinticinco años, en que la necesidad de cuidar la vida nos hizo caminar juntos. Desde la vereda El Tierrero y en cada rincón de Cxhab Wala Kiwe, se tejieron las primeras historias de lo que hoy conocemos como la Guardia Indígena. Aquel 28 de mayo de 2001, con la firma de la Resolución 003, no solo se oficializó una estructura; se le dio nombre y fuerza a una convicción que ya vivía en la sangre de nuestros mayores.
Recordar el pasado fue volver a ver a quienes, en los años más difíciles, pusieron el pecho ante el conflicto, el desplazamiento y las sombras que acecharon nuestros territorios. Ellos fueron los que marcaron la ruta, los que con el bastón en alto desafiaron las amenazas y sostuvieron la dignidad de los pueblos cuando todo parecía tambalearse. No fue un camino fácil, pero fue el camino necesario.
Cada paso que dieron aquellos guardianes pioneros quedó grabado en la memoria de nuestra tierra. Aquella semilla de control territorial y resistencia comunitaria no solo sobrevivió a las tormentas, sino que se convirtió en el cimiento sólido sobre el cual se levantó nuestra autonomía. Fue, en esencia, una historia de entrega absoluta, donde cada guardia que caminó antes nos enseñó que la defensa del territorio era, ante todo, un acto de amor inquebrantable por la vida.
El día , jueves 28 de mayo, en la vereda el tierrero territorio de Huellas Caloto se celebro 25 años de caminar de la Guardia Indígena. Niños y niñas, jóvenes, mayores y toda la comunidad se juntan para recordar este camino de resistencia y esperanza. Han sido 25 años de retos, aprendizaje y fuerza colectiva, y hoy más que nunca seguimos firmes en la defensa de nuestra identidad y nuestro territorio.