23/12/2025
La flor de loto, como nosotros en el proceso de cáncer
La flor de loto no nace en un lugar perfecto.
Nace en el barro.
En aguas oscuras, densas, silenciosas.
Como muchas personas en el proceso de cáncer.
Nadie elige ese barro.
Nadie pide atravesar el miedo, el dolor, la incertidumbre,
los cambios en el cuerpo, en la mente, en la vida entera.
Pero aun ahí… algo sigue vivo.
La flor de loto crece desde lo más profundo,
empujada por la oscuridad,
sostenida por lo que duele,
avanzando lentamente hacia la luz.
No pelea con el barro.
No se enoja con el agua.
No se pregunta “¿por qué a mí?”.
Simplemente sigue creciendo.
En el proceso de cáncer pasa algo parecido.
Hay días en los que cuesta respirar.
Días en los que el cuerpo no responde.
Días en los que el ánimo se quiebra.
Y aun así… seguimos acá.
Cada estudio, cada tratamiento, cada noche difícil,
cada lágrima que nadie ve,
es parte de ese crecimiento invisible
que otros no entienden,
pero que transforma por dentro.
La flor de loto no florece de un día para otro.
Necesita tiempo.
Proceso.
Paciencia.
Respeto por sus propios ritmos.
Y cuando finalmente florece,
no trae el barro pegado a sus pétalos.
Trae fuerza.
Trae belleza.
Trae una nueva forma de estar en el mundo.
Las personas en proceso de cáncer también florecen distinto.
Más sensibles.
Más conscientes.
Más verdaderas.
Con cicatrices que no restan, enseñan.
Si hoy estás en el barro,
si sentís que todo es oscuro,
recordá esto:
👉 no estás fallando
👉 no estás débil
👉 estás creciendo
Como la flor de loto,
estás aprendiendo a florecer
en medio de lo que nadie hubiera elegido,
pero que igual puede dar luz.
🌸
Con respeto, con amor y sin apuro.
Cada proceso tiene su tiempo.