16/05/2026
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Derechos: Armando Meléndez
La guerra que el Estado no quiso evitar: Juan Tama, la tierra y dos pueblos empujados a enfrentarse
Por : Armando Melendez
En Tierradentro, el Pueblo Nasa y el Resguardo de Guambía disputan territorios con títulos coloniales de 1700. Una circular de la Agencia Nacional de Tierras reabrió una herida que resoluciones en firme habían comenzado a cerrar. El resultado: vías destruidas, familias bloqueadas y una región al borde del estallido.
Hay un hombre que nació de una laguna. Según la tradición del Pueblo Nasa, el cacique Juan Tama de la Estrella emergió de las aguas de Tierradentro en el siglo XVIII, negoció con la Corona española los títulos que amparan sus territorios y, al morir, regresó a la laguna que lo vio nacer. No es solo un personaje histórico: es un ser de origen mítico, la encarnación de la soberanía territorial de su pueblo.
Hoy, más de trescientos años después, ese nombre vuelve a estar en el centro de un conflicto que amenaza con convertirse en el más grave enfrentamiento interétnico del suroccidente colombiano. Y la pregunta que nadie en el Estado parece querer responder es simple: ¿cómo se llegó hasta aquí?
El detonante: una circular que deshizo lo que la ley había construido
Entre diciembre de 2023 y noviembre de 2024, la Agencia Nacional de Tierras (ANT) emitió tres resoluciones que reconocían a Mosoco, Pitayó y Yaquivá como territorios indígenas con títulos coloniales auténticos. Las resoluciones quedaron en firme. El Resguardo de Guambía fue notificado, decidió no hacerse parte del proceso y las tutelas que interpuso fueron falladas en su contra.
Parecía que había un camino. No lo había.
Meses después, la misma ANT expidió una circular interna en la que afirmaba que esas resoluciones "no producen efectos sobre la propiedad privada". Para la Asociación de Autoridades Ancestrales Territoriales Nasa Çxhãçxha, que agrupa a 17 autoridades del territorio, eso equivale a que una entidad del Estado deshaga con un memorando lo que la ley construyó con un acto administrativo en firme. "Jurídicamente falso", dice el comunicado emitido este 14 de mayo.
"La ANT no puede limitar sus efectos por vía de circular. Las tutelas fueron falladas en su contra."
— Comunicado público, Nasa Çxhãçxha, 14 de mayo de 2026
Juan Tama como argumento: historia, mito y disputa simbólica
El comunicado de Nasa Çxhãçxha no es solo un documento jurídico. Es también una declaración de guerra simbólica, librada con precisión quirúrgica. Cuando afirma que "el Cacique Juan Tama es Páez y no Guambiano", no está insultando al Pueblo Misak: le está quitando el suelo bajo los pies.
Porque Juan Tama no es un dato menor en la memoria de ninguno de estos pueblos. Es el legislador originario, el que dejó por escrito —en títulos que los tribunales colombianos han reconocido como auténticos— la soberanía sobre estos territorios. Reclamarlo es reclamar el argumento fundacional de toda la disputa. Y hacerlo en un tono que llama "hermanos" al adversario es, al mismo tiempo, una señal de apertura y un movimiento de judo retórico: te quito el origen sin declararte enemigo.
Pero hay más. Juan Tama, en la cosmología nasa, no murió: regresó a la laguna. Es un ser que existe en el tiempo mítico, no solo en el histórico. Cuando el comunicado lo invoca, opera en dos registros a la vez: el jurídico, donde los títulos coloniales siguen vigentes, y el espiritual, donde la legitimidad no viene del Estado sino de mucho antes que él. Ninguna circular de la ANT puede entrar ahí.
Lo que el Estado no resolvió
La organización Nasa Çxhãçxha responsabiliza directamente al Ministerio del Interior, a la ANT y a la Unidad de Restitución de Tierras (URT) por lo que está ocurriendo. No como actores maliciosos, sino como instituciones que han sostenido durante décadas una negligencia que tiene el mismo efecto práctico que la mala fe: dejar sin resolver lo que podían haber resuelto, y esperar a que la tensión acumulada haga el trabajo sucio.
Eso es lo que hace que la frase final del comunicado resulte tan poderosa y tan triste al mismo tiempo: "No nos enfrentemos entre hermanos". Dos pueblos con siglos de resistencia compartida frente al mismo Estado, empujados a disputarse lo que ese Estado nunca tuvo la voluntad de delimitar con claridad. El conflicto no nació entre el Pueblo Nasa y el Pueblo Misak. Nació en los escritorios donde nadie quiso firmar a tiempo.
Las exigencias y lo que viene
Nasa Çxhãçxha exige al Gobierno Nacional el desmonte inmediato de los bloqueos, la garantía de libre circulación para las familias afectadas y el acompañamiento urgente de la Defensoría del Pueblo, la Procuraduría y organismos de derechos humanos. Las comunidades de Pitayó, Mosoco, Yaquivá y Tálaga anuncian que defenderán su territorio por la vía de la Ley de Origen y el Derecho Mayor.
Lo que queda en el aire es si el Estado colombiano llegará esta vez antes de que la laguna de Juan Tama vuelva a verse reflejada en los titulares por razones que nadie quería.