09/04/2026
MANIFIESTO POR LA VIDA Y LA DIGNIDAD DE LAS VÍCTIMAS DEL CONFLICTO ARMADO EN COLOMBIA.
Hoy, 9 de abril, no es una fecha cualquiera en el calendario. Hoy las heridas del pasado se hacen presentes en nuestra memoria, pero también se hacen presentes nuestra fuerza, nuestra resistencia y nuestra dignidad inquebrantable.
Hoy, desde Saravena y Arauquita, nos reunimos no solo para recordar el dolor, sino para celebrar la vida que ha florecido a pesar de todo. Para honrar a quienes ya no están y para abrazar a quienes siguen luchando cada día por reconstruir sus sueños.
Porque recordar es un acto de amor, pero también de justicia. Y hoy, más que nunca, exigimos que nuestra memoria se convierta en acción.
Muy poco se habla y muy poco se expresa de las causas estructurales del conflicto colombiano, menos se sabe de la historia del 09 de abril de 1948, precisamente esa exclusión, explotación y violencia de las elites económicas del país ha llevado a que aún persista el conflicto social, político, ambiental y armado.
Desde el Estado se toma la fecha del 09 de abril por lo que representaba Jorge Eliécer Gaitán y el levantamiento popular a partir de su as*****to: el Bogotazo. Pero no podemos olvidar que el 06 de diciembre de 1928 se produjo lo que hoy se conoce como la masacre de las bananeras. ¿Y por qué es importante tener en cuenta este referente histórico? Precisamente por la estrecha relación entre el Estado, la fuerza pública y la United Fruit Company, que dejó como lección que cuando los intereses económicos se anteponen a la vida, el pueblo paga el precio más alto.
Somos conscientes de las profundas consecuencias que el conflicto ha tenido sobre la vida, la integridad de las personas y del territorio. Pero no nos quedamos solo en el dolor; identificamos las causas estructurales que lo alimentan: desigualdades sociales, políticas, económicas y ambientales sostenidas por un modelo de producción que ha priorizado el capital sobre el bienestar humano.
Sin embargo, frente a este panorama, la respuesta de las comunidades es la organización. Seguimos fortaleciendo nuestros planes de vida, reafirmando nuestro compromiso y arraigo con la tierra. Hoy construimos nuevas formas autónomas y populares de ordenamiento del territorio que hagan posible la seguridad y soberanía alimentaria, que se conserve el agua, los ecosistemas estratégicos, impulsamos proyectos comunitarios de poder popular. Esto es lo que venimos afianzando día a día: la materialización de nuestro plan de vida desde la base, demostrando que la verdadera transformación nace cuando el territorio se organiza para vivir con dignidad
En esa dirección es importante conocer la historia para entender lo que ha venido sucediendo en nuestro país. Ahora bien, hoy estamos ante un gobierno que muestra interés en las víctimas que ha dejado este conflicto. Resaltamos tal disposición, pero se debe profundizar ese compromiso en acciones concretas desde el Estado.
Hoy en Saravena y Arauquita las víctimas demuestran esa capacidad para sobreponerse ante las heridas aún abiertas que ha dejado la violencia estructural. Desde nuestros procesos organizativos de la población víctima los animamos a continuar adelante. Al gobierno en su conjunto lo convocamos a cerrar brechas en derechos tales como la vivienda, la salud, la educación, el trabajo, la verdad, la justicia y la reparación; es decir, vigencia plena de derechos, pero con respeto para con la población, sus organizaciones, líderes y procesos, con ética y transparencia, para que los recursos impacten realmente en la calidad de vida de las personas.
Población víctima de Saravena, Arauquita y de todo el departamento de Arauca:
Ustedes no son "víctimas" por definición, son **sobrevivientes por determinación**. Son tejedores de paz en medio del dolor, son constructores de futuro en medio de la incertidumbre, son guardianes de la memoria en medio del olvido.
Hoy, en este Día Nacional de la Memoria y la Solidaridad, les decimos: su dignidad no tiene precio, su verdad no tiene silencio, y su lucha no tiene fin.
Que esta feria de emprendimiento en Saravena y este encuentro en Arauquita sean testimonio vivo de esa tradición histórica de organización, lucha y movilización que nos caracteriza como población víctima. Somos herederos de una memoria que no se doblega, de una fuerza colectiva que se organiza para exigir derechos, para construir territorio y para hacer realidad nuestros planes de vida. Aquí estamos, no como sobrevivientes pasivos, sino como protagonistas activos de nuestra propia historia, tejiendo futuro con las manos callosas de quien ha luchado sin tregua por la dignidad, reafirmando nuestro compromiso de trabajar por una nueva sociedad, con relaciones sociales emancipadas, solidarias y cooperadas.
Con respeto y aprecio:
Mesa Municipal de Participación Efectiva de las Victimas Saravena Vida y Dignidad.