09/04/2026
Hoy hace veintiún años, se abrieron las puertas de esta casa en una ciudad con un río o con siete. Primero alguien donó un libro, después llegaron más, casi siete mil. Primero se sembró una palma, después otra, y otra y otra, hasta que pudimos decir: siga, este lugar es para usted, adentro hay un jardín. El jardín a veces parece que se devora la biblioteca.
A las palmas se le cayeron los cocos, a los cocos le crecieron palmas; y pensamos: ¿seguimos creciendo o “proliferamos”? ¿Es el coco una semilla o un fruto? Entonces montamos un semillero para averiguarlo, y varios grupos de estudio, y una escuela y otra y otra.
Creemos en propiciar seres y experiencias paradójicas: que los frutos sean semillas siempre y a la vez. Gracias a todas las personas que han hecho parte del equipo de lugar a dudas durante estos veintiún años; sabemos que somos lo que somos gracias a sus particularidades.
Para celebrar estas dos décadas y piquito, le pedimos a JP que nos ayudara a pensar en tipografías para refrescarnos. Juan Pablo Fajardo nos recomendó esta tipografía de y Carlos Alfonso hizo estos dibujos a partir de una historia, sensaciones y conceptos que describió Ericka, a partir de las historias que le han contado Sally y Oscar. La tipografía permite jugar con sus grosores y con los miembros de su familia; las letras tienen sus imperfecciones en los bordes, como una letra callejera, como unos límites porosos; muy afín a nuestros modos de operar. Hicimos varias versiones del logo, mantuvimos la idea base del que diseñó hace veintiún años Bernardo Ortíz, que es el que mejor describe de manera sintética/técnica/poética lo que es lugar a dudas. Después llegó a ayudarnos a implementar todo esto; y el resto del equipo actual (Maria del Mar, Sahara y Marcela) aprobaron. Se van a ir encontrando esta nueva imagen por allí en nuestras publicaciones.
Veintiún años y seguimos vacilando.
Veintiún años y seguimos dando lora.