01/05/2025
| 🐭🌍🌱 Desde la gestión de biodiversidad de Cornare, el biólogo David Echeverri destacó la importancia de las zarigüeyas en el equilibrio de los ecosistemas. Estos marsupiales, parientes lejanos de los canguros australianos, han evolucionado para adaptarse a diversos climas y entornos, desempeñando un papel fundamental en el control de plagas y la dispersión de semillas.
Colombia alberga más de 50 especies de zarigüeyas, muchas de las cuales habitan en bosques, aunque algunas, como la zarigüeya común o «chucha», han aprendido a coexistir en entornos periurbanos. Sin embargo, esta cercanía con los humanos las ha convertido en blanco de ataques por parte de perros y otros animales domésticos.
«Las zarigüeyas cumplen un rol clave en los ecosistemas, cazando ratones, caracoles de jardín y africano –una especie invasora–, así como insectos. Su ausencia podría generar un aumento de plagas como mosquitos y afectar el equilibrio ecológico», explicó David.
Además, su alimentación basada en frutas contribuye a la dispersión de semillas, facilitando la regeneración natural de los bosques.
Cornare hace un llamado a la coexistencia responsable con la fauna silvestre y recomienda a quienes encuentren zarigüeyas en sus viviendas contactar a la entidad a través del correo [email protected] para recibir orientación sobre protocolos de manejo. "El campo tiene fauna silvestre y debemos entender que es su hábitat natural", enfatizó el biólogo.
Culturalmente, las zarigüeyas han estado presentes en la historia desde épocas precolombinas, con vestigios arqueológicos que las representan en altares y otros símbolos. Hoy, su conservación sigue siendo un reto en el que la comunidad juega un papel fundamental.
Echeverri también hizo una recomendación para quienes se están trasladando al Oriente Antioqueño, especialmente a las zonas rurales: "El campo tiene fauna silvestre, incluyendo zarigüeyas. Esa es la naturaleza del entorno rural. No podemos pensar en expulsarlas, sino en aprender a convivir con ellas".