16/12/2025
MOMENTO DE REFLEXIÓN.
Las personas de edad avanzada, aunque conserven algo de movilidad, muchas veces necesitan una silla de ruedas para llevarlas al médico, sacarlas a pasear o acompañarlas a la iglesia. No todos tienen la paciencia para comprender la lentitud propia de los abuelos, pero eso no les quita su dignidad ni su valor.
Muchos de ellos se movilizan por sí mismos dentro de la casa, lo cual les sirve como ejercicio físico y mental. Esa autonomía los mantiene activos, útiles y con propósito; incluso, en la medida de sus posibilidades, realizan mandados y pequeñas tareas que fortalecen su autoestima.
Cuidar a un adulto mayor no es solo asistirlo, es respetar su ritmo, valorar su experiencia y brindarles amor y comprensión.
Servir a los abuelos es honrar la vida. Como Leones, entendemos que la verdadera grandeza no está en la prisa, sino en detenernos para cuidar, respetar y acompañar con amor a quienes nos enseñaron a caminar.
La silla de ruedas no es una señal de dependencia, es un apoyo para una vida independiente.
¡Feliz Navidad a todos!