15/11/2025
Se hizo la reforma contra viento y marea. Vamos por el cambio.
En un acto histórico, el presidente Gustavo Petro y el director de la Agencia Nacional de Tierras (ANT), Juan Felipe Harman, entregaron 466 hectáreas al pueblo indígena Zenú, poniendo fin a décadas de despojo, desplazamiento y promesas incumplidas.
La ceremonia, realizada en el municipio de San Andrés de Sotavento (Córdoba), reunió a más de 5.000 miembros de la comunidad Zenú, una de las más prominentes del país, con cerca de 300.000 personas según el DANE. Estas tierras, repartidas en siete predios entre Córdoba y Sucre, permanecían en reclamo desde hace más de 50 años, tras haber sido arrebatadas a sus ancestros por la violencia, asesinatos de líderes y procesos judiciales fallidos.
Para el pueblo Zenú, esta entrega representa más que la restitución de suelo: es una reparación simbólica y material por la resistencia histórica. Líderes ancestrales, recordando a quienes dieron la vida por la causa, destacaron que nunca antes habían tenido la oportunidad de analizar cada hectárea con su organización y con la Agencia Nacional de Tierras.
El propio presidente Petro calificó el evento como parte de la “reforma agraria más grande del mundo” y anunció un decreto para comprar 150.000 hectáreas del Fondo de Reparación a las Víctimas, para destinarlas a comunidades campesinas, indígenas y afro.
Además, se firmó un convenio con el pueblo Zenú para entregar 3.000 hectáreas adicionales con apoyo técnico dirigido por profesionales indígenas, lo que fortalecerá su autonomía productiva.
Para el liderazgo Zenú, este paso es un parteaguas: un acto de justicia para sanar heridas profundas, proteger su cultura ancestral y asegurar un futuro en el territorio que por derecho les pertenece. Como dijo uno de sus líderes: volver a la tierra no es solo recuperar espacio físico, sino reencontrar su identidad como pueblo.