23/03/2026
A Cangurito no le dieron oportunidad, su familia ni siquiera se tomó el tiempo para llevarle a un refugio.
Simplemente le metieron en una jaula, y en medio de una calle, le dejaron a su suerte.
Durante muchas horas, las personas pasaron indiferentes, nadie le ayudaba, y el perrito seguía esperando, esperando que la buena fortuna soplara a su favor.
Y entonces… sucedió.
Lindsey Keller, una mujer que pasaba por allí, le vio. Ella se acercó a la jaula, y le dijo: “no te preocupes, te voy a sacar de allí, y no te voy a dejar solo hasta que vuelvas a sonreír”.
¡Y Cangurito volvió a sonreír!
Gracias a la generosidad de esta mujer, este perrito tuvo una segunda oportunidad.
No hay razón sobre La Tierra, que justifique el abandono a un animal.
Ellos confían en ti, nunca los abandones.