08/05/2026
En La Cumbre sí tenemos grama 🌱, porque esta tierra es bendita 🙏. Pero no tenemos líneas pintadas, ni arquerías de verdad. Tenemos palos enterrados 🪵 que hacen de arco y el corazón grande ❤️ que hace de tribuna.
Aquí muchos crecimos descalzos 👣, corriendo en esta grama, porque los lujos no suben estas lomas ⛰️. Pero ¿saben qué sí subió? La berraquera 🔥.
Y mírenlas a ellas: las mujeres de La Cumbre 👩🏽🌾.
Las que en la mañana prenden el fogón 🔥, atienden la casa 🏡 y le camellan a la tierra como cualquier hombre 💪. Las mismas que en la tarde se amarran bien las botas 🥾, pisan esta grama sin miedo y se vuelven dueñas de la cancha ⚽.
Ellas no juegan para ganar copas 🏆. Juegan para demostrarnos que ser humilde no es ser poquito ✨. Con grama en las rodillas, sudor en la frente 😅 y una sonrisa que alumbra toda la vereda 😄, nos enseñan que la dignidad no necesita líneas blancas.
Que en esta cancha sin demarcar, donde los niños 👧🏽👦🏽 son jueces y los abuelos 👴🏽👵🏽 son barra, no hay exclusión. Aquí todos somos equipo 🤝. Aquí todos somos familia 👨👩👧👦.
Somos campesinos 🌾. Somos humildes. Somos trabajadores 💪. Tenemos grama, pero no lujos. Y nos sobra lo que vale de verdad: alegría 😄, respeto 🤝, vereda 🏞️ y unas mujeres que son gol 🥅, arco y corazón ❤️ al mismo tiempo.
Que Colombia entera lo vea 🇨🇴: En La Cumbre las mujeres no están atrás. Están en la mitad de la cancha, defendiendo esta grama con el alma 🫶.
Porque aquí, ser campesino es ser verraco 💥. Y ser verraco es ser de La Cumbre, Puerto Asís, Putumayo.
Esto no es solo un partido. Es la vida misma contada con un balón ⚽ y dos palos por arco 🪵🪵.