01/05/2026
Mi nombre es Sandra Argote Jaramillo.
Soy una mujer que ha aprendido que la vida no se mide solo en logros, sino en la capacidad de reencontrarse con aquello que enciende el alma.
Durante un tiempo dejé olvidada una de mis más grandes pasiones: el arte, la pintura y el diseño de modas, carrera que tuve la oportunidad de estudiar en la Universidad Autónoma de Nariño. Sin embargo, el arte nunca me abandonó. Siempre habitó en mí, junto con el amor profundo por la vida, la naturaleza, el campo, el aire libre y esa libertad que siento al montar a caballo.
He aprendido a vivir el presente desde una mirada profunda de la vida, como lo enseña el estoicismo: “amor fati y memento mori”, aceptar la vida tal como es y comprender que todo es pasajero, por eso cada instante es valioso.
Desde esa conciencia he entendido que ninguno de los retos vividos me ha derrumbado; al contrario, cada dificultad me ha fortalecido y me ha permitido salir adelante con más fe, más propósito y más amor por la vida.
Hoy entiendo que en medio de las crisis personales y sociales hay una verdad que nos sostiene: agradecerle a Dios por el regalo de la vida, por la naturaleza y por el don de crear.
Por eso, desde mi fundación, hemos dado vida a un sueño que hoy quiero compartir con ustedes:
TIERRA VIVA ECOARTE
Un proyecto que une arte, sostenibilidad, educación, memoria y transformación social, enfocado especialmente en niños y niñas en condición de discapacidad, comunidades indígenas, personas vulnerables y víctimas del conflicto armado, para que a través del reciclaje puedan crear obras de arte de gran formato, llenas de color, identidad y esperanza.
Este proyecto también nace con un propósito profundo: trabajar por la paz, la reconciliación, la vida y la memoria, para que las historias de quienes han sufrido el conflicto no se borren, no se olviden y puedan transformarse en procesos de sanación, dignidad y reconstrucción del tejido social.
En este camino, también quiero resaltar que mi trabajo con la Fundación Colombianos en Acción siempre ha estado orientado a fortalecer estos mismos temas, impulsando la inclusión, el desarrollo comunitario, la conciencia ambiental y la transformación social desde el arte, la educación y la construcción de paz.
Con este proyecto no solo queremos hacer arte.
Queremos sanar el planeta, sanar memorias, transformar residuos en oportunidades y sembrar conciencia desde la infancia y la comunidad.
Creemos firmemente que aquello que muchos consideran basura puede convertirse en belleza, en expresión, en historia y en futuro.
Por eso hoy quiero invitarlos a ser parte de este sueño.
Necesitamos de ustedes.
Necesitamos su apoyo, su solidaridad y su compromiso con la vida.
Les pedimos algo sencillo, pero profundamente poderoso:
regalarnos materiales reciclables como tapas plásticas, recortes de cables eléctricos, papel de colores, lanas y otros elementos que puedan tener un nuevo propósito.
Porque cuando ustedes entregan un residuo, no están dando basura…
están entregando la posibilidad de crear arte, memoria, paz y sostenibilidad.
Hoy les hablo desde el corazón, como mujer, como artista, como soñadora y como alguien que ha aprendido que la vida se honra viviendo el presente con valentía, con conciencia y con gratitud.
TIERRA VIVA ECOARTE no es solo un proyecto.
Es un acto de resistencia desde la belleza.
Es un puente entre la vida, la memoria y la esperanza.
Es un llamado a volver a lo esencial: cuidar la vida, honrar la naturaleza, construir paz y creer en el poder transformador del arte.
Gracias por creer, por sumarse y por ser parte de este sueño que es de todos.
“TIERRA VIVA ECOARTE: NIÑOS Y NIÑAS CONSTRUYENDO MEMORIA, IDENTIDAD Y UN FUTURO SOSTENIBLE
Victor Basante
Sandra Argote Jaramillo