27/01/2026
Palmira: entre los indicadores y la vida real de nuestras familias
Como representante de la sociedad civil ante las instancias de bienestar familiar, mi voz en la rendición de cuentas del alcalde de Palmira no es solo un acto protocolario, es un deber ético con las familias, los niños, las mujeres, los adultos mayores y, en general, con la vida cotidiana de nuestro territorio.
La administración municipal presentó cifras que, sin duda, muestran avances importantes: una cobertura en salud del 97%, más de 61.000 personas vacunadas, reducción a cero de la mortalidad materna, 2.888 procesos de protección a niños, cinco centros de bienestar para el adulto mayor y 44 espacios formativos. En educación, Palmira se posiciona como número uno en pruebas Saber 11, lo cual habla de un esfuerzo sostenido por fortalecer el capital humano de la ciudad.
En materia ambiental y de gestión del riesgo, se reportan 280 jornadas de fumigación, más de 44.000 metros de alamedas, acciones frente al calentamiento global, atención a 272 familias afectadas por incendios, inundaciones y vendavales, y proyectos estratégicos como la construcción de la PETAR para el saneamiento de aguas. Todo esto se articula con una narrativa de “ambiente ejemplar” y zonas verdes saludables.
Desde el eje económico, los resultados también son relevantes: recuperación del régimen franco de Palmaseca con 32 empresas activas, 12 ferias campesinas, más de 3.000 personas formadas en articulación con empresas, 635 emprendedores acompañados, 182 mujeres fortalecidas económicamente, 279 mil visitantes en el destino turístico y 1.110 prestadores de servicios turísticos registrados. A esto se suma una reducción del 29% en hurto y violencia, el uso de cámaras de reconocimiento facial y una ejecución presupuestal del 97%, con más de 110 obras, 17 iniciadas en este 2026 y 53 proyectos presentados al Concejo.
Todo esto habla de una gestión activa, visible y con capacidad técnica. Incluso, el alcalde hoy se posiciona entre los 30 más innovadores del país y como representante de ciudades intermedias.
Sin embargo, como sociedad civil no podemos quedarnos únicamente en los indicadores. Nuestra función no es aplaudir cifras, sino preguntarnos con honestidad:
¿cómo se traducen estos logros en la vida real de las familias más vulnerables?
Porque detrás de cada número hay rostros: niños que aún viven en entornos de riesgo, mujeres que siguen enfrentando brechas económicas, jóvenes sin oportunidades reales de empleo, adultos mayores en soledad, comunidades que aún sienten el impacto del desempleo, la inseguridad alimentaria o la desconexión institucional.
La política pública no puede medirse solo en ejecución presupuestal o cantidad de obras. Debe medirse en calidad de vida, en salud mental, en cohesión familiar, en prevención real de violencias, en oportunidades sostenibles y no solo asistenciales.
Celebramos la agencia de empleo, la viabilidad del empleo público, Palmibus, la modernización del CAM, el POT como hoja de ruta, el alumbrado público y los 130 km modernizados. Pero el gran reto sigue siendo el mismo: que el desarrollo sea humano, no solo infraestructural; que el progreso sea emocional, social y comunitario, no solo económico.
Desde el bienestar familiar, nuestra invitación a la administración es clara: profundizar en la prevención, fortalecer el acompañamiento psicosocial, integrar más a la sociedad civil en la toma de decisiones y construir políticas que no solo respondan a emergencias, sino que anticipen las crisis sociales que hoy se están gestando en silencio.
Palmira avanza, sí.
Pero el verdadero indicador de éxito será cuando cada familia sienta que no solo vive en una ciudad con obras, sino en una ciudad que cuida, protege, escucha y transforma vidas.
Ese es el desarrollo ejemplar que, como sociedad civil, estamos llamados a exigir… y a co-crear.
Y precisamente por eso escribo esta editorial.
No para cerrar un informe, sino para abrir una conversación.
Porque si bien hoy existen cifras, indicadores y resultados institucionales, la verdadera rendición de cuentas se completa cuando la comunidad habla, cuando las familias opinan, cuando las experiencias reales salen a la luz y se ponen sobre la mesa.
Esta voz que hoy se expresa aquí no es solo la mía. Es la voz de la sociedad civil que represento, y que necesita ser nutrida por las voces de ustedes: madres, padres, jóvenes, adultos mayores, líderes, docentes, emprendedores y ciudadanos de a pie.
Los invito a comentar, a compartir cómo han vivido estos procesos, qué sienten que ha mejorado, qué aún duele, qué falta, qué sueñan para Palmira.
Cada comentario, cada percepción, cada relato cuenta.
Porque mi compromiso no es solo escribir, sino escuchar.
Y a través de sus palabras, llevaré las impresiones reales de la comunidad y de la sociedad civil a las instancias donde hoy los represento.
Solo así la rendición de cuentas deja de ser un evento institucional…
y se convierte en un verdadero ejercicio de democracia viva y construcción colectiva de la ciudad.
Alcaldía de Palmira