14/02/2026
|| La Historia Vigente del Barrio El Altico: Seis Décadas de Memoria y Orgullo Comunitario en Palermo 📝
Por: Urazan Jovel, Faiver
Magister en educación desde la Diversidad
Por las empinadas calles del barrio El Altico todavía resuena el eco de las mingas, esas jornadas en las que la comunidad, con palas, barras y manos solidarias, levantó los cimientos de un mejor vivir. Era 1966 cuando un puñado de vecinos, cansados de las largas filas para recoger agua en tinajas y de las carencias de viviendas, alcantarillado, educación y recreación, decidió organizarse. Así nació la Junta de Acción Comunal del Barrio El Altico, la primera en zona urbana en Palermo, Huila. Con sus primeros resultados, sirvió de ejemplo de autogestión para otras veredas y barrios.
Uno de los impulsores de este sueño fue Víctor Félix Vargas (Q.E.P.D.), sindicalista de la desaparecido Distrito 11 de Carreteras de Obras Públicas y Transporte de la Nación, quien convenció a sus vecinos de que la unión podía más que la indiferencia de los gobiernos. Lograron que el 14 de febrero de 1966 la Junta obtuviera personería jurídica, marcando el inicio de una historia que, 59 años después, sigue vigente.
El primer logro fue el acueducto comunitario, construido en el nacedero de la quebrada El Madroño y más tarde en La Guaguita. Desde entonces, este servicio ha sido administrado solidariamente, sin convertirse en negocio privado.
Pero el agua fue apenas el comienzo. Con rifas, bazares y espectáculos, en 1968 la comunidad compró la caseta comunal de la carrera 9, donde se impartieron clases de primaria y cursos de modistería. Años después, con apoyo del entonces ministro Misael Pastrana Borrero, se construyó la escuela que llevo su nombre.
La Junta también pensó en la recreación. Logró una cancha de microfútbol, instaló juegos en el parque y hasta compró un televisor en blanco y negro que, en su momento (1977), reunió a familias enteras para ver las emisiones de Cantinflas, Capulina y Santos el enmascarado de plata. No menos importante fue la solidaridad en la vivienda: mediante mingas, se construyeron 17 casas de bahareque para familias necesitadas, otras tantas se mejoraron en la primera década.
En 1983, atendiendo la necesidad de educación infantil, se gestionó un convenio con el ICBF para abrir el Hogar Infantil José Eustasio Rivera, por donde pasaron más de 250 niños, en 12 años de funcionamiento. Y la fe también encontró su gozo espiritual: en 1988, con rifas y donaciones, se erigió el santuario a la Virgen del Carmen, tradición que aún cada 16 de julio convoca a desfiles y misa.
Los años 90 trajeron nuevas gestiones: baterías sanitarias, alumbrado público, la “media torta” para eventos culturales y la cementación de vías. Y con el nuevo milenio llegó el gran orgullo del barrio: el Centro Recreacional del Altico, un complejo con piscina, co**ha acústica, salón de conferencias y cancha moderna, construido con apoyo de Plan Colombia por gestión comunal.
Durante las últimas dos décadas, los asociados han gestionado y materializado importantes obras para el bienestar comunitario. En 2002, con recursos del programa Caminos para la Paz, se construyó el centro recreacional de la piscina. En 2003 se instaló el alumbrado del parque. Posteriormente, en 2012, y de manera conjunta con la parroquia, se edificó la capilla del sector. En 2016 se instaló la cubierta del polideportivo, lo que ha permitido la realización de diversos campeonatos femeninos y juveniles, fortaleciendo la integración deportiva. Más recientemente, la JAC gestionó la instalación de juegos infantiles, que hoy se encuentran en pleno funcionamiento.
Actualmente, la administración del alcalde Kleiver Oviedo Farfán ha reactivado el centro recreacional de la piscina, incorporando mejoras significativas en su infraestructura. Asimismo, en febrero de 2026 presentó ante los asociados de la JAC el proyecto de mejoramiento y adecuación de nuevas obras para el parque del barrio.
Esta iniciativa reconoce los 60 años de organización comunal con sentido social y renueva el compromiso de la comunidad para continuar participando activamente en la vida social, cultural, política y económica de la localidad.
Son muchas más las acciones desarrolladas en los ámbitos cultural, económico, social y político; sin embargo, en este espacio solo hemos reseñado algunas de las más representativas.
Hoy, con más de 220 asociados, la Junta no es solo una organización: es el corazón comunitario del barrio. Su historia demuestra que, cuando hay voluntad y unión, los sueños colectivos pueden hacerse realidad. El Altico no es solo un barrio; es un ejemplo de comunidad deliberante, activa, que teje su historia con esfuerzo y construye su futuro con esperanza. Gracias por acompañarnos en esta lectura.