29/05/2026
En la radical decisión de cuidar la vida
La palabra “radical” proviene del latín tardío radicalis, derivado a su vez de radix o radicis, que significa “raíz”. Originalmente, el término se refería a las raíces de las plantas y, por extensión, a todo aquello que pertenece a la base, a lo esencial.
¿Acaso no somos raíz los sectores populares de este país? ¿No somos quienes posibilitamos que crezca la vida?
Previo a las elecciones presidenciales de 2026, Colombia vive un escenario que se perfila como decisivo para el rumbo político y social del país. El debate público gira alrededor de la continuidad de avances en materia de derechos y bienestar social, pero también frente al posible fortalecimiento de discursos conservadores y antiderechos que distintos sectores consideran un retroceso histórico.
Y es justamente en este momento donde aparece la búsqueda de una cierta “radicalidad” en las formas de asumir la política: la necesidad de abandonar las tibiezas, de tomar posición frente a la historia. De un lado, quienes parecieran entender la guerra como negocio; del otro, quienes no queremos ser partícipes de ese juego y, por el contrario, buscamos construir otras formas posibles de vivir, ojalá algún día con mayores garantías de derechos para quienes construimos las ciudades y sostenemos, con nuestro trabajo, el campo.
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¿Cómo soñamos este país? ¿Cómo queremos vivir? ¿En cuál de estos planes de gobierno encontramos pistas del tamaño de nuestras apuestas