26/08/2026
Scott vino a apoyar diferentes actividades, a enseñar inglés y a jugar con estos niños en mayo. Nunca dijo que iba a donar.
Fue voluntario en la ludoteca de la PAN Corporación Social del Picacho. Jugó, conoció el espacio, conoció a los niños que llegan ahí cada semana. Se fue como se van la mayoría de los voluntarios: sin prometer nada más.
Pero después de esa visita, decidió donar.
Con esa donación compramos juguetes, juegos de mesa y material para que los niños aprendan inglés jugando. Y ayer, Manuela —nuestra Coordinadora de Voluntarios— fue quien hizo la entrega.
No hace falta que te contemos qué cara pusieron cuando vieron las bolsas. Eso ya lo viste en el video.
Lo que sí queremos que te quede es esto: un voluntariado no siempre termina cuando el voluntario se va. A veces sigue, en forma de una decisión que se toma después, en otra ciudad, en otro momento, sin que nadie se lo esté pidiendo.
No sabemos qué va a pasar con la próxima persona que venga a hacer voluntariado con nosotros. Puede que venga a hacer su labor con amor y luego se vaya. O puede que, como Scott, se lleve algo que después decida convertir en algo más.
Si quieres estar cerca cuando eso pase —cuando una visita se convierta en una historia como esta— síguenos en Primed Community.
Aquí vamos a seguir contando lo que pasa después de que el voluntario se va.