30/07/2026
Parábola del viajero que no hallaba su lugar.
En aquel tiempo, se decía entre los hombres que había un viajero que no reposaba jamás, pues su espíritu ardía en una búsqueda sin término. Y decía en su interior: "ciertamente hay algo que no he hablado, y cuando lo encuentre, entonces si descansaré "
Y así caminaba por caminos polvorientos, cruzando montes de doctrina, valles de enseñanza y ríos de palabras antiguas. Y en cada lugar donde llegaba, escuchaba a los sabios, a los maestros y a los que decían tener la verdad.
Más no había enseñanza que durase mucho en el corazón, porque al poco tiempo decía: " esto es sabio, mas no es lo que yo busco; esto es profundo, mas aún no me llena del todo ".
Y cuando hablaba con los hombres, les decía ¿Acaso no hay más allá de lo que habéis aprendido? ¿No hay una verdad mas pura, mas elevada, mas perfecta que ésta que vosotros me mostráis? Y los hombres le respondían según su entendimiento, mas ningúno lograba apaciguar su inquietud.
Y así paso mucho tiempo, y el viajero fue llenándose de libros, de palabras, de experiencias y de caminos recorridos, mas su corazón seguía inquieto, cómo si nada lo que hubiese visto, fuera su verdadero hogar.
Un día ya cansado de tanto andar, llegó a un lugar donde no había maestro, ni discípulo, ni palabra alguna. Solo había silencio, y el viento movía suavemente la tierra como si esta respirase.
Y allí se sentó el viajero, y dijo:
" He aquí que he escuchado a muchos, he aprendido de muchos y he seguido innumerables senderos, mas aún siento que no he hablado a dónde debo estar." Y en ese instante, cómo si el mismo silencio le respondíese, no apareció hombre alguno, sino una comprensión dentro de su propio espíritu, y está le hablo sin voz: " todo aquello que has afuera, lo has llevado siempre contigo. Mas vosotras, las almas inquietas,no podéis reconocer lo que ya sois, porque creéis que la verdad es un lugar y no una presencia." Y el viajero que en silencio largo tiempo, y por primera vez no buscó respuesta, ni señal, ni enseñanza nueva. Y fué como si todo lo que había acumulado en su mente comenzase a ordenarse sin esfuerzo, sin lucha, sin nesecidad de correr hacia otro sitio.
Y comprendió entonces que el no era el camino estuviese incompleto, sino que su mirada estaba dividida. Y dentro de sí : " No he dejado de seguir preguntando dónde está la verdad,sino, aprender a quedarme donde en lo que ya es ". Mas aún así, no regreso inmediatamente a los hombres, porque su corazón aún aprendía a permanecer quieto sin huir hacia la próxima búsqueda.
Así se cuenta que el viajero entendió que no se trataba de hallar un nuevo camino, sino de reconocer la presencia en el que ya estaba pisando.
Y desde entonces, cuando los otros le preguntaban por la verdad, él respondía:
" Vosotros buscáis como yo buscaba, más quizás aún no habéis aprendido a deteneros lo suficiente como para reconocer aquello que ya os sostiene."
Y así quedó dicho..
Maestro Ismael Garzón Triana.