09/10/2025
Las Residencias Políticas son espacios de pensamiento, creación y acción colectiva que permiten no solo fortalecer los afectos, sino también dar forma a las ideas que pueden transformarse en prácticas políticas concretas.
En su segunda parada, Santa Marta, la residencia reunió a mujeres, liderazgos sociales y creadoras para explorar cómo la protección, el cuidado y la memoria se entrelazan como estrategias feministas de resistencia.
Allí, desde el diálogo con los elementos —agua, fuego, aire y tierra—, se reafirmó que la democracia también se sostiene en la sensibilidad, en la escucha y en el reconocimiento mutuo.
El mar, la palabra y los cuerpos se convirtieron en territorio de aprendizaje compartido, recordándonos que tejer comunidad también es una forma de proteger la vida.
Así, cada residencia se consolida como un laboratorio donde el pensamiento feminista se transforma en acción, y donde la creación se convierte en una práctica política para imaginar y sostener futuros comunes.
Durante esta residencia, mujeres de distintos países compartieron saberes y experiencias en torno a la seguridad, la protección y el cuidado como prácticas políticas y colectivas.
El agua nos acompañó en un ejercicio de memoria y duelo compartido, donde el mar se convirtió en espacio de encuentro y contención.
El fuego nos recordó la fuerza de la rabia transformada en motor de cambio y creación.
El aire nos conectó con la imaginación colectiva, esa que, aunque no se vea, mantiene vivos los lazos y los sueños.
Y la tierra reafirmó el cuerpo como raíz de toda resistencia, sostén de la vida y territorio de sanación.
Santa Marta fue un punto de encuentro para seguir tejiendo este pulso entre arte, memoria y acción política, reafirmando que la democracia feminista también se construye desde los afectos, los cuerpos y los territorios.