28/04/2026
Salomé, con solo 16 años y el alma llena de propósito, recorría los pasillos de la Institución Educativa Eugenio Pachelli cuando decidió optar por su Servicio Social al Programa de Formación en el Reconocimiento y Respeto a la Diferencia a través de la Cinematografía Inclusiva (Inclusive Short Films).
La movía un deseo absoluto: aprender sobre inclusión con enfoque en salud, porque su sueño era ser Enfermera. Pero no una enfermera cualquiera. Ella quería sanar con amor, tratar a cada paciente con la dignidad y la ternura que a ella misma le fueron negadas cuando más vulnerable estuvo. Hoy Salomé ya no está físicamente con nosotros, y su ausencia nos duele y nos interpela sin tregua: nos recuerda, con la fuerza de su vida breve, que humanizar la salud no es una opción —es el principio de todo cuidado verdadero, es el acto de amor que ella vino a enseñarnos.