20/05/2025
[Pequeña postal - campamento indígena, Parque Nacional - 2021]
En el año 2021, entre septiembre y octubre, algunos pueblos indígenas, en su mayoría embera, okuparon el Parque Nacional de Bogotá para hacer oir sus demandas frente a la situación de violencia armada en sus territorios. Esto fue una irrupción en la miopía del gobierno nacional y distrital de entonces, así como de los habitantes de Bogotá, sobre todo de los habitantes de clase media alta de los alrededores, aflorando solidaridad, pero sobre todo racismo y clasismo.
Mientras tanto, lxs indígenas, en su ejercicio de resistencia, se vieron expuestos a violencia policial, a las fuertes lluvias, a la hostilidad de la ciudad que puso en riesgo la vida de sus niñxs y mayorxs. Sin embargo, persistieron en su ocupación, y fueron apoyadxs por algunos parches y gente, con donaciones y actos culturales.
En uno de esos actos de solidaridad ví está imágen, de unos niños subidos en una patineta, jugando. Jugar es una de las más importantes formas de okupar la calle, de hacerla propia.
Los pueblos indígenas han vuelto una y otra vez al Parque Nacional, a pesar de desalojos y promesas incumplidas. Ya es su territorio de resistencia.
Desde la semana pasada y ayer, ha habido un ejercicio de retoma. Buscan garantías de vida digna y retorno a sus territorios de origen.
Los pueblos indígenas vuelven al Parque Nacional, cómo si fuera un símbolo, para recuperar lo que es también suyo dentro de una idea de Nación que los excluye y no los representa.