16/05/2025
RELATO CORTO: El Muro
Clara había amado con la intensidad de mil formas posibles. Había entregado su corazón sin reservas, creyendo que había encontrado su alma gemela.
Pero la decepción fue tan profunda como su amor había sido intenso. Las promesas rotas, las mentiras descubiertas, habían dejado una cicatriz en su alma que le quitaba la calma y a la vez la mantenia presa inmersa en sus emociones.
Durante mucho tiempo, se aferró a la esperanza de que las cosas pudieran cambiar, de que él se diera cuenta de su error y volviera arrepentido. Pero la realidad era otra. La herida seguía abierta, supurando dolor y resentimiento.
©Jose Luis Vaquero
Un día, mientras miraba su reflejo en el espejo observar como se repicaba su imagen de forma infinita en el espejo a su espalda como en el eco en medio sel silencio, se dio cuenta de que estaba atrapada en un círculo vicioso.
La ira la consumía y la mantenía prisionera del pasado. Fue entonces cuando decidió tomar una decisión radical: construir un muro de silencio.
No se trataba de venganza, ni de indiferencia. Era un acto de amor propio de auto confianza.
Al decidir cortar toda comunicación, estaba protegiendo su paz interior, su equilibrio emocional. Era como cerrar una puerta que daba a un lugar oscuro y frío, al ruido insoportable de la calle cuando vives en plena ciudad.
Al principio, el silencio era agotador, no estaba acostumbrada. La ausencia de su voz resonaba en sus oídos como tratando de penetrar su espacio personal.
Pero poco a poco, ese vacío se fue llenando de otros sonidos, de calma, de otras cosas: libros, música, largas caminatas.
Descubrió nuevos intereses, cultivó amistades y, sobre todo, se reconectó consigo misma.
Con el paso del tiempo, el dolor se fue transformando en una especie de calma. El muro que había construido la había protegido de nuevas heridas y le había permitido sanar las que ya soportaba. Y aunque a veces la extrañaba, sabía que había tomado la decisión más acertada.
El perdón, para Clara, no era olvidar, sino liberarse de esa tremenda carga emocional que soportaba. Por que... Perdonar no significaba justificar las acciones de los demás, sino liberarse de la carga emocional que llevaban consigo.
Era como soltar una piedra atada al pie y permitir que la corriente la llevara hacia un lugar más tranquilo, hacia su propia calma.
Y así, Clara siguió adelante, más fuerte y más sabia. Había aprendido que el amor propio es el amor más importante de todos, y que a veces, el mejor regalo que podemos darnos es la paz interior.
©Jose Luis Vaquero