Gilberto Giraldo

Gilberto Giraldo Servicio Comunitario de exigencia de derechos y críticas a la Administración Municipal de Filadelf

19/06/2026

Buenos días.

EL VOTO EN BLANCO COMO EXPRESIÓN DE CONCIENCIA, INDEPENDENCIA Y RESPONSABILIDAD CIUDADANA.
En los últimos días, muchas personas me han preguntado por quién votaré en las elecciones presidenciales de este 21 de junio. Algunos esperan una respuesta inmediata; otros, quizás, una adhesión abierta a alguna de las campañas en contienda. Sin embargo, considero que una decisión de semejante importancia merece una reflexión serena, profunda y alejada de los apasionamientos que con frecuencia terminan nublando el juicio ciudadano.

Como veedor ciudadano, como colombiano y como persona que ha dedicado buena parte de su vida a ejercer control social sobre los asuntos públicos, tengo la convicción de que el voto no debe ser el resultado de presiones, simpatías personales, campañas emocionales o enfrentamientos ideológicos, sino de un análisis responsable sobre el presente y el futuro de la Nación.

Después de observar con atención las propuestas, los discursos, las posturas y las actuaciones de los candidatos que hoy aspiran a la Presidencia de la República, he tomado la decisión de votar en BLANCO.

Quiero dejar absolutamente claro que esta determinación es personal y no constituye una invitación, presión o sugerencia para que otras personas hagan lo mismo, pues respeto profundamente el derecho de cada ciudadano a votar por el candidato de su preferencia, ya que esa libertad constituye uno de los pilares fundamentales de nuestra democracia.

De igual manera, considero oportuno recordar que el constreñimiento al elector, las presiones indebidas, las amenazas, las descalificaciones y cualquier forma de intimidación política son prácticas incompatibles con los principios democráticos que deben regir nuestra sociedad, ya que el voto debe ser libre, secreto y consciente.

Mi decisión de votar en BLANCO no surge de la indiferencia ni del desinterés por los asuntos públicos, por el contrario, nace precisamente de mi preocupación por la realidad que atraviesa nuestra hermosa Colombia.

Nos encontramos frente a una Nación que enfrenta enormes desafíos en materia de seguridad, corrupción, salud, empleo, educación, institucionalidad y confianza ciudadana, pues son problemas que no admiten soluciones simplistas ni discursos construidos únicamente para generar impacto mediático o réditos electorales.

Observo también con preocupación cómo buena parte del debate político ha terminado girando alrededor de la confrontación personal, la descalificación del adversario y la construcción de narrativas destinadas a movilizar emociones, mientras los problemas estructurales que afectan a millones de colombianos continúan esperando respuestas concretas y realizables.

En uno de los candidatos percibo cambios de discurso que, al menos desde mi perspectiva, no han sido suficientemente explicados y que generan legítimos interrogantes sobre la coherencia entre lo que se defendió durante años y lo que hoy se propone al país. En el otro candidato encuentro silencios, ausencias y vacíos que considero igualmente preocupantes frente a la necesidad de confrontar públicamente ideas y propuestas en escenarios democráticos.

No afirmo que alguno de ellos carezca de buenas intenciones y tampoco pretendo desconocer las capacidades que puedan tener, ni los méritos que sus seguidores les atribuyen, pero lo que sostengo es que, ninguno ha logrado generar en mí la confianza suficiente para otorgarle el respaldo que implica el voto presidencial.

Por esa razón, ejerceré mi derecho al sufragio votando en BLANCO, no como un acto de protesta vacía, sino como una expresión legítima de independencia política y de coherencia con mis convicciones.

Creo firmemente que Colombia necesita recuperar la capacidad de debatir con argumentos, de respetar la diferencia y de entender que quien piensa distinto no es un enemigo, pues la democracia se fortalece cuando los ciudadanos analizan, cuestionan y toman decisiones libres, no cuando actúan bajo la influencia del miedo, la presión o el fanatismo.

Invito a todos los colombianos, pero puntualmente a los caldenses y a mis coterráneos en Filadelfia, a acudir a las urnas con responsabilidad, a estudiar las propuestas, a reflexionar sobre el país que desean construir y a ejercer su derecho al voto con plena libertad de conciencia.

Mi voto será en BLANCO, otros votarán por alguno de los candidatos, pero ambas decisiones son respetables cuando nacen de una reflexión honesta y autónoma.

Aquí, lo verdaderamente importante no es que todos pensemos igual, sino que todos defendamos el derecho de cada ciudadano a sufragar, pensar y decidir libremente.

La democracia no se construye con imposiciones señores; se construye es con RESPETO, participación y responsabilidad.

Buen día para todos....!

02/06/2026

LA AMISTAD, EL RESPETO Y LA DEMOCRACIA NO PUEDEN DEPENDER DE UNA POSICIÓN POLÍTICA

Quiero expresar respetuosamente una reflexión dirigida a mis compañeros veteranos de Caldas y a todas aquellas personas que, de una u otra manera, han compartido espacios de trabajo, amistad y compañerismo a lo largo de los años.

Me resulta profundamente preocupante observar cómo algunas relaciones personales y asociativas parecen haberse deteriorado simplemente porque mi manera de pensar políticamente no coincide con la de algunos integrantes de las organizaciones a las cuales pertenezco.

No deja de sorprenderme que quienes durante años reclamamos respeto, inclusión, participación y pluralismo, hoy parezcamos incapaces de aceptar que una persona pueda pensar diferente sin convertirse por ello en objeto de señalamientos, distanciamientos o exclusiones.

La Constitución Política de Colombia consagra la libertad de pensamiento, la libertad de expresión y el derecho de cada ciudadano a formar libremente sus opiniones políticas sin ser discriminado por ello.

Precisamente la democracia encuentra su mayor fortaleza en la diversidad de ideas y no en la uniformidad del pensamiento.

No todos estamos obligados a apoyar los mismos candidatos.

No todos estamos obligados a compartir las mismas posiciones ideológicas.

No todos estamos obligados a votar de la misma manera.

Y precisamente por eso existe la democracia.

Lo verdaderamente preocupante es que algunos parezcan considerar que la amistad, el respeto o la pertenencia a una organización dependen de apoyar determinado candidato o de repetir las mismas opiniones de la mayoría.

Si eso fuera así, entonces estaríamos reemplazando el libre pensamiento por una forma de imposición que nada tiene que ver con los principios democráticos que tanto decimos defender.

Más preocupante aún resulta recordar que en el pasado muchos de nosotros fuimos testigos de divisiones, conflictos y rupturas entre organizaciones de veteranos precisamente por situaciones similares. En su momento se cuestionó a quienes excluían, marginaban o desconocían a quienes pensaban diferente.

Por ello resulta contradictorio que ahora algunos pretendan actuar de la misma manera que tanto criticaron en el pasado.

Las lecciones de la historia deberían servir para corregir errores, no para repetirlos.

Mi posición política podrá gustar o no gustar.

Mis opiniones podrán compartirse o rechazarse.

Mis análisis podrán ser acertados o equivocados.

Pero jamás deberían convertirse en motivo para desconocer mi dignidad, mi trayectoria, mi derecho a expresarme libremente o mi pertenencia a organizaciones construidas con el esfuerzo de muchos años.

Las diferencias políticas son pasajeras.

Los procesos asociativos permanecen.

Los candidatos pasan.

Las elecciones terminan.

Pero los principios de respeto, tolerancia y convivencia deberían mantenerse siempre.

No pretendo convencer a nadie de pensar como yo.

Lo único que exijo es el mismo respeto que otorgo a quienes piensan distinto.

Porque una verdadera organización democrática no es aquella donde todos piensan igual.

Una verdadera organización democrática es aquella donde todos pueden pensar diferente sin ser excluidos por ello.

Esa ha sido, es y seguirá siendo mi posición.

Con respeto, pero también con absoluta firmeza.

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28/03/2026

Buenas noches.
RENOVAR PARA FORTALECER ES GENERAR CONFIANZA Y POR ENDE, EL ACUEDUCTO DE SAMARIA NECESITA MÁS PARTICIPACIÓN Y DIFUSIÓN.
En el corregimiento de Samaria, municipio de Filadelfia, se llevará a cabo la asamblea para la elección de la nueva junta directiva del acueducto comunitario, el día de mañana 28 de marzo a las 2pm., siendo éste un espacio de gran importancia para el presente y futuro de este servicio esencial para toda nuestra comunidad.
Desde la veeduría ciudadana, es oportuno hacer un llamado respetuoso, constructivo y necesario, pues los procesos comunitarios también requieren renovación, inclusión y apertura; por ello es importante reconocer que la actual presidencia, en cabeza del señor ZEIR GONZALEZ, ha mantenido una gestión que no ha sido objeto de cuestionamientos por malos manejos y al contrario ha sido muy transparente, lo cual merece ser valorado y destacado por parte de toda la comunidad.
Sin embargo, ello no excluye la necesidad de generar espacios para la participación de nuevos integrantes, especialmente en los cargos de apoyo o niveles operativos, que permitan fortalecer la transparencia, formar nuevos liderazgos, garantizar continuidad institucional y brindar confianza a la comunidad, pues la posibilidad de que se presente una única plancha no debería convertirse en un escenario cerrado, sino en una oportunidad para integrar a más miembros de la comunidad, evitando así la concentración de funciones y promoviendo una gestión más incluyente, teniendo en cuenta a los que por razones de trabajo, no podemos estar presentes en esa asamblea y se nos permita de manera excepcional integrar esta nueva junta.
Adicionalmente, resulta fundamental avanzar hacia mayores niveles de claridad frente a aspectos que hoy generan inquietud en la comunidad, como por ejemplo :
¿Cuál es la naturaleza jurídica del acueducto, es pública, privada o comunitaria....?
¿Cómo se están administrando los dineros públicos recaudados por la prestación del servicio...?
¿Con qué periodicidad se rinden cuentas a los usuarios y se está publicando o no la difusión anticipada de estos eventos para que toda la comunidad de usuarios pueda participar, evaluar, preguntar, cuestionar, exigir y sugerir....?
El acceso a esta información no es un favor, es un derecho de la comunidad y en ese mismo sentido, se considera pertinente que la Veeduría Municipal de Filadelfia pueda tener participación en los espacios de reunión y seguimiento, siempre y cuando la junta electa esté de acuerdo, para que actuemos como mecanismo legítimo de control social, orientado no a cuestionar sin fundamento, sino a fortalecer la confianza y la transparencia en la gestión.
Sería lamentable que no se tuviera en cuenta la anterior sugerencia y que estará encaminada a darle mucho más transparencia a los manejos al interior de esta importante organización, pues de lo contrario se buscarían otras alternativas para mejorar estos procesos y materializar así, las distintas formas de ejercer el control social que nos autoriza la ya conocida ley 850.
Este no es un llamado a dividir, es un llamado a abrir, a sumar y a fortalecer, porque cuando una organización comunitaria permite la participación, gana legitimidad y cuando rinde cuentas, gana confianza y cuando se renueva, gana futuro.
Buena noche a todos...!

28/03/2026

Buenas tardes.
CUANDO LA FALTA DE RESULTADOS SE CONVIERTE EN EXCUSA.
Lo que hoy se comenta en el municipio de Filadelfia no puede pasar desapercibido ni mucho menos normalizarse, pues resulta profundamente preocupante que, desde la administración municipal, en cabeza de este INEPTO que tenemos como alcalde, se pretenda trasladar la responsabilidad de la falta de gestión institucional hacia terceros, bajo el argumento reiterado de que “NO LO DEJAN TRABAJAR”.
Esa afirmación, más allá de cualquier matiz, deja en evidencia una preocupante debilidad en la comprensión del ejercicio del poder público, que pareciera no conocer el primer mandatario de los filadelfeños.
Un alcalde no está para competir con los líderes sociales y con las veedurías ciudadanas, un alcalde está para articular, liderar y gestionar y cuando en un territorio un líder comunal logra llevar capacitaciones, programas y oportunidades con entidades como el SENA, lo que corresponde no es cuestionarlo, al contrario, es respaldarlo, fortalecerlo y sumarse a esa gestión en beneficio de la comunidad, cosa que nunca hace este mediocre que tenemos como alcalde.
Pero la situación no se limita a ese escenario, pues en el corregimiento de Samaria, también se ha venido señalando al suscrito, en mi calidad de presidente de la veeduría municipal, como supuesto obstáculo para la realización de eventos y la gestión institucional, particularmente en temas relacionados con las cabalgatas, como la del del 20 de julio y otras actividades comunitarias.
Se ha llegado al punto de insinuar que el control ciudadano, ejercido a través de derechos de petición y solicitudes de cumplimiento normativo, constituye un impedimento para gobernar, cosa que verdaderamente preocupa por que entonces frente a quién estamos y a quién se eligió en Filadelfia para gobernar...?
Nada más equivocado, pues el ejercicio de la veeduría ciudadana no obstaculiza la gestión pública; por el contrario, la legitima, la ordena y la obliga a actuar dentro del marco de la ley.
Si exigir que los eventos se realicen conforme a los requisitos legales es “poner problemas”, entonces el problema no es el control ciudadano, ......el problema es este INCOMPETENTE que tenemos como alcalde y es la falta de disposición para cumplir la norma.
Más grave aún resulta que se pretenda responsabilizar a un ciudadano por la ausencia de avances en temas estructurales como la disponibilidad de la ambulancia en el centro de salud, la situación de la central de sacrificio, el estado de las vías urbanas y rurales, la ejecución de placas huella y el mantenimiento de escenarios deportivos.
Pretender que todas estas falencias tienen un único responsable externo no solo es inexacto, sino que desdibuja por completo la responsabilidad institucional que recae sobre la administración municipal y la poca capacidad de gestión que se tiene.
Seamos claros señores, pues a un gobernante no lo bloquea un líder comunal, a un gobernante no lo detiene una veeduría ciudadana, solamente a un gobernante lo limita la falta de gestión, de planificación y de resultados, ASÍ DE SIMPLE SEÑORES...!
El control ciudadano no puede convertirse en excusa ni tampoco la ley no puede ser vista como obstáculo, pues la crítica no puede ser interpretada como enemistad por parte de ésta, ni de ninguna administración municipal.
Este es un llamado respetuoso pero firme a la administración municipal de Filadelfia para que se dedique en verdad a trabajar y a ganarse el sueldo con menos señalamientos y más gestión institucional, menos excusas y más resultados, menos personalización de los problemas y más responsabilidad institucional, porque cuando todo termina siendo culpa de una sola persona, de un líder comunal o de una veeduría ciudadana, lo que queda en evidencia no es un obstáculo, sino la ausencia de liderazgo para gobernar, cosa que este PETULANTE e IRREVERENTE mandatario local no tiene en lo absoluto.
LE HARÍA UN GRANDÍSIMO FAVOR AL MUNICIPIO SI RENUNCIA, EN VERDAD ALCALDE......PIÉNSELO Y DECÍDASE PRONTO antes de que sea demasiado tarde.

Dirección

Filadelfia

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