28/04/2026
Buen artículo sobre El bocachico y la incidencia directa de la pérdida del caño bugre sobre esta especie.
El Bocachico Sinuano
Un pez al que le redujeron su hábitat, pero que sigue reproduciéndose, y cuyas crías terminan en el mar porque la mayoría no tiene acceso a las ciénagas para criarse.
En plena creciente del río Sinú, con inundaciones en territorios de Montería, Cereté y Pelayo, en humedales de Lorica, donde aún no había llegado la creciente, a mediados de febrero los pescadores capturaban alevinos de bocachico con tallas de una y dos pulgadas para vender a piscicultores de la región. Un hecho inusual para este tiempo, porque los alevinos en el medio natural siempre se ven a partir de mayo, ya que el ciclo de reproducción natural de esta especie comienza en abril y se prolonga hasta octubre.
Analizando este fenómeno y su relación con la presencia de los frentes fríos procedentes del Polo Norte, que modificaron el clima y el régimen pluvial en la zona, encontramos que las lluvias atípicas que se dieron a finales de diciembre, enero y febrero en la hoya hidrográfica del Paramillo y parte de la región Caribe alteraron el ciclo de reproducción natural de los peces reofílicos en la cuenca del río Sinú. Al llover en tiempos que normalmente son secos, se propiciaron las condiciones ambientales idóneas para que los bocachicos comenzaran a reproducirse en ese momento y no en su tiempo normal, establecido de abril a octubre.
Razón por la que en febrero había alevinos en zona humedal de Lorica y, a la fecha, existe una gran población de bocachicos de dos y tres pulgadas dispersos por la margen izquierda del río, en las áreas bajas y canales que aún mantienen agua después de la inundación reciente, que vertió millones de postlarvas en tierras del medio y bajo Sinú, que ya son alevinos. Pero, desafortunadamente, la mayoría no logra entrar a criarse en las ciénagas porque no hay caños suficientes que los conduzcan a las pocas que existen, y quedan varados en canales y tierras anegadizas, donde, a medida que se secan, son presa de las especies predadoras, sirviendo de sostenimiento en la cadena alimenticia del ecosistema acuático en la cuenca del río Sinú.
Da lástima ver alevinos de bocachico de diverso tamaño, incluso juveniles de 15 cm, agonizando por falta de agua y espacio vital en una charca, a la espera de que los predadores acaben con su agonía. Solo se salvan los que logran sobrevivir después del proceso de captura que hacen algunos pescadores, quienes los empacan en bolsas plásticas con agua y oxígeno para venderlos a piscicultores de la región, que los llevan a sus fincas para cultivarlos por un año o más y luego los cosechan para la venta a comerciantes de pescado en la región.
Cabe destacar que la labor de recolección de alevinos que hace el pescador artesanal para venta a terceros es ilegal y constituye un delito, pero es la única alternativa de sobrevivencia que tienen los millones de alevinos que morirán en las charcas y canales al secarse. Su labor no va en contra de la especie, ya que lo hacen para rescatar un recurso biológico que se perderá; lo recogen de su medio ambiente destruido para salvarlo y, a la vez, ganarse el sustento con la venta de esos alevinos a los piscicultores que los crían y venden a comerciantes locales de pescado, generando así una cadena de valor a partir de un recurso biológico valioso que ya estaba perdido. Por tanto, su “delito” es aceptable y perdonable.
Delito grave e imperdonable ha sido la destrucción del hábitat de cría y reproducción natural del bocachico en la cuenca del río Sinú, que, a pesar de las dificultades, hoy sigue reproduciéndose masivamente, pero con poco espacio donde criarse, porque las ciénagas que aún quedan carecen de conexión con el río Sinú para repoblar sus aguas. Por la margen izquierda existe una sola: el caño “Bien Común”, que recoge aguas de los caños “La Caimanera” y “El Vidrial”.
Por la margen derecha hay tres conexiones con el río Sinú, pero solo funcionan dos: “El Betancí” y “Aguas Prietas”, porque “El Bugre” lo tienen obstruido desde hace décadas, con el beneplácito cómplice de las autoridades administrativas y ambientales de su tiempo, que lo permitieron para facilitar la desecación de las ciénagas del medio y bajo Sinú.
La producción íctica de este complejo humedal ha sido más afectada por el taponamiento del caño Bugre que por la represa de Urrá, porque el caño Bugre era la despensa de postlarvas que surtía de bocachico y otros peces a los criaderos naturales de esta zona. Como ya no pueden entrar, siguen por el río rumbo a Lorica, donde una parte llega a la Ciénaga Grande por el caño de Aguas Prietas, pero la mayoría continúa hasta la desembocadura del río, hasta el mar, donde se pierden.
Posdata. Si recuperamos el caño Bugre, la producción de bocachicos en los humedales del bajo y medio Sinú, por la margen derecha, se multiplicará por cuatro veces lo poco que hoy producen, y volverán las subiendas por Rabolargo, Cereté, El Retiro, Mateo Gómez y Garzones, con su población feliz porque vuelve a degustar el bocachico sinuano.
— Arnaldo Tapia Ramos
Profesional en Acuicultura
T. P. # 22912-015230 Cor.