29/04/2026
Hablar de la transición más allá de los combustibles fósiles no es un ejercicio técnico, es un acto político y territorial. Porque cuando hablamos de transición energética, debemos preguntarnos, ¿transición para quién y a costa de quién?
Durante siglos, los territorios han sido zonas de sacrificio del extractivismo: carbón, gas, petróleo. Hoy, bajo el discurso de una “transición justa”, se repite la misma lógica, cambian los recursos, pero no el despojo. Se sigue extrayendo, se sigue concentrando la riqueza, se sigue profundizando la desigualdad. Nos hablan de energías limpias mientras contaminan los mismos territorios.
Mientras tanto, en el marco de la Conferencia para la Transición más allá de los Combustibles Fósiles, los Estados siguen negociando nuestros territorios para sostener sus economías, sin garantizar voz ni participación real. Los territorios que hoy se convierten en espacios para la transición siguen sin agua, sin energía, mientras los beneficios se van al Norte Global.
Cuidar la Madre Tierra es una relación viva, espiritual y política. Es pensar en las séptimas generaciones y cuestionar el modelo que destruye la vida.
Hoy, desde la Flotilla por la Justicia Climática, frente a la abuela mar en Santa Marta, decimos,
Sí a la vida.
No a los combustibles fósiles.
No habrá justicia climática sin justicia real para nuestros territorios.