15/03/2026
😔😔
ME REGALÓ UN RAMO DE FLORES CARÍSIMO A LAS NUEVE DE LA MAÑANA, PERO A LA UNA DE LA TARDE ME DEJÓ SOLA PICANDO CEBOLLA PARA ATENDER A TODA SU FAMILIA QUE VINO A "CELEBRARME". SOY MARTA, TENGO 42 AÑOS Y HOY COMETÍ EL PECADO MÁS GRANDE DE UNA MADRE LIMEÑA: APAGUÉ LA HORNILLA, DEJÉ EL POLLO CRUDO EN LA MESA Y ME FUI A COMER A LA CALLE. ¿EN QUÉ MOMENTO NORMALIZAMOS QUE NUESTRO "DÍA LIBRE" SIGNIFIQUE TRABAJAR EL DOBLE PARA QUE OTROS SE SIENTAN BUENOS ESPOSOS? ROMANTIZAR EL CANSANCIO CON FLORES NO ES AMOR, ES UNA BURLA. EXIGIR DESCANSAR NO TE HACE UNA MALA MUJER, TE HACE ALGUIEN QUE POR FIN ABRIÓ LOS OJOS Y CERRÓ LA COCINA.
Eran las doce y media del mediodía y yo ya tenía las manos oliendo a ajo y la espalda partida. A las nueve de la mañana mi esposo entró al cuarto con un ramo de rosas espectacular, me dio un beso, se tomó la foto de rigor para subirla a su Facebook poniendo "feliz día a la reina de la casa", y ahí terminó su homenaje.
A la hora cayeron mis cuñados, mi suegra y los sobrinos. La casa se llenó. Yo estaba sudando frente a las ollas, porque claro, "la sazón de Marta es la mejor".
Volteé a mirar hacia la sala. Estaban todos sentados tomando cerveza bien helada, viendo el partido, esperando a que "la reina de la casa" les sirviera el almuerzo. Las rosas estaban ahí, tiradas a un costado del lavadero lleno de platos sucios. Y en ese microsegundo, escuché a mi esposo gritar desde el sofá: "Amor, ¿falta mucho? Que los invitados tienen hambre".
Sentí un fuego en el pecho. Agarré el cuchillo, lo dejé al lado de la cebolla a medio picar y apagué las hornillas de golpe.
Me quité el mandil manchado de aderezo y lo tiré al piso. Agarré mis llaves y mi cartera. Pasé por la sala, los miré a todos con sus vasos en la mano, y sin alzar la voz les dije: "El pollo está crudo en la mesa, si tienen hambre, fríanlo ustedes". Salí y tiré la puerta. Me fui caminando hasta la pollería de la avenida y me pedí un cuarto de pollo a la brasa solo para mí. Me reventaron el celular a llamadas, pero lo puse en modo avión. El amor no se demuestra haciendo la finta con flores caras para luego usar a tu mujer de mesera gratis. Romper con el abuso disfrazado de cariño te cuesta el título de "la esposa perfecta", pero te devuelve la paz mental que ninguna floristeria te puede vender.