17/05/2026
𝕃𝕒 𝕡𝕖𝕣𝕗𝕚𝕕𝕚𝕒 𝕙𝕦𝕞𝕒𝕟𝕒 𝕒𝕟𝕥𝕖 𝕦𝕟𝕒 𝕟𝕒𝕥𝕦𝕣𝕒𝕝𝕖𝕫𝕒 𝕒𝕡𝕒𝕣𝕖𝕟𝕥𝕖𝕞𝕖𝕟𝕥𝕖 𝕠𝕝𝕧𝕚𝕕𝕒𝕕𝕒
Esta imagen, capturada en el mismo muelle improvisado que recorrimos durante la jornada de hoy en la Ciénaga de la Virgen, es un espejo de la dualidad de nuestra realidad.
A simple vista, el fondo nos muestra la majestuosidad de la ciénaga aparentemente limpia y el cielo infinito de Cartagena. Pero solo necesitamos detallar un poco más para que la verdad salga a flote.
El agua, un cuerpo que debería ser sinónimo de vida, revela en su orilla, justo debajo del frágil muelle, la herida que le hemos infligido como sociedad: plástico, desechos y contaminación acumulada.
Y es en este contexto donde la escena adquiere todo su peso social. Un leo, con su vestimenta que lo identifica como servidor del presente, se sienta junto a dos niños, la encarnación misma del futuro de nuestra sociedad. Su presencia no es solo una postal como cualquier otra; es un recordatorio de que las problemáticas, tanto ambientales como sociales, normalmente se encuentran interconectadas y ocultas a plena vista.
A veces, para percibir la verdadera magnitud del problema, tanto en la naturaleza como en el tejido social, es menester pausar, mirar con atención y, sobre todo, detallar.
Esta imagen es un llamado a la acción: no podemos conformarnos con las apariencias. Si no cuidamos nuestro ecosistema, el futuro que construimos para las nuevas generaciones será tan frágil como la orilla de esta ciénaga que hoy luchamos por respaldar.
No permitamos que la contaminación se mantenga como parte del paisaje. Sigamos trabajando juntos para limpiar, para proteger, para educar y para construir un futuro genuinamente limpio y esperanzador para todos.
Autor: César Sierra Cardozo