29/05/2026
Hacer memoria para que nunca más se repita: Masacre de Las Carboneras
Catatumbo, 29 de mayo de 2026. La Asociación del Movimiento Comunal Catatumbo – ADMCC se une al ejercicio de memoria histórica que hoy realizan las comunidades campesinas del territorio al conmemorarse un nuevo aniversario de la Masacre de Las Carboneras, ocurrida en el municipio de Tibú, uno de los hechos más dolorosos que marcaron la historia reciente del Catatumbo.
Esta fecha representa mucho más que un recuerdo. Es un llamado a no olvidar a las víctimas, a reconocer el sufrimiento de las familias que fueron golpeadas por la violencia y a reivindicar la resistencia de las comunidades que, a pesar del miedo y la adversidad, decidieron permanecer en sus territorios defendiendo la vida, la dignidad y la esperanza.
La Masacre de Las Carboneras dejó heridas profundas en el tejido social de la región, heridas que aún permanecen en la memoria colectiva de quienes vivieron aquellos acontecimientos. Por ello, recordar no es abrir nuevamente el dolor, sino dignificar a las víctimas y reafirmar el compromiso de la sociedad para que hechos como estos no vuelvan a repetirse.
Desde la ADMCC consideramos que la memoria es una herramienta fundamental para la construcción de paz. Cada nombre recordado, cada historia contada y cada acto de reconocimiento constituyen un paso hacia la verdad, la justicia, la reparación y las garantías de no repetición que merecen las comunidades afectadas por el conflicto armado.
Hoy honramos la memoria de quienes perdieron la vida, abrazamos a sus familias y reconocemos la fortaleza de las comunidades campesinas que han mantenido viva la esperanza en medio de las dificultades. El Catatumbo merece un futuro diferente, un territorio donde las nuevas generaciones puedan crecer sin miedo, sembrar sus sueños y construir proyectos de vida en paz.
La Asociación del Movimiento Comunal Catatumbo – ADMCC reafirma su compromiso con la defensa de los derechos humanos, la memoria histórica y la construcción de escenarios de convivencia y reconciliación. Porque hacer memoria también es defender la vida y porque la paz continúa siendo el único camino para garantizar un futuro digno para nuestros pueblos.
El Catatumbo merece vivir sin miedo. Merece sembrar vida, esperanza y futuro.