27/05/2026
Por una Buenaventura para todos y todas
A petición de muchos compañeros y compañeras del litoral Pacífico y del interior del país, quiero expresar mi posición frente a los hechos violentos ocurridos recientemente en Buenaventura, donde lamentablemente perdieron la vida unos turistas, Como siempre lo hemos dicho, rechazamos cualquier pérdida humana, porque la vida es sagrada y todas las vidas tienen el mismo valor.
Sin embargo, estos hechos también dejan profundas reflexiones frente al actuar de los medios de comunicación y a los pronunciamientos de las autoridades locales, departamentales y nacionales.
¿Será que a las autoridades les hacen falta mayores herramientas para defender la vida en las zonas urbanas y rurales de nuestro territorio bonaerense? ¿O acaso en Colombia existen ciudadanos de primera, segunda y tercera categoría? ¿Existen razas o sectores sociales que reciben mayor atención y protección que otros?
¿Por qué la contundencia y rapidez de las autoridades para obtener resultados en este caso no se refleja de la misma manera cuando las víctimas son jóvenes inocentes de Buenaventura, líderes sociales, deportistas o ciudadanos de nuestros barrios y comunidades, cuyos asesinatos muchas veces quedan en la impunidad y sin respuestas claras para sus familias?
Surge entonces una reflexión inevitable,
¿La vida de una persona negra vale menos?
¿Existe racismo estructural en quienes administran y ejercen la justicia en Colombia?
Buenaventura no podrá alcanzar una verdadera competitividad turística sin gobernanza, gobernabilidad, inversión social y garantías reales de seguridad para toda la población.
Un territorio bueno para vivir también será un territorio digno para visitar.
No podemos pensar únicamente en la economía mientras nuestras comunidades siguen reclamando oportunidades, presencia institucional y protección para la vida.
Es importante recordar que aproximadamente el 95% del territorio de Buenaventura es rural y apenas cerca del 5% corresponde a la zona urbana. Buenaventura es el municipio más extenso del Valle del Cauca, con una superficie de 6.078 km², equivalente a cerca del 30,6% del área total del departamento. A pesar de su mega biodiversidad y requeza cultural, sus comunidades rurales y urbanas continúan enfrentando enormes desafíos históricos de abandono y desigualdad.
Necesitamos una Buenaventura para todos y todas, urbana y rural, con justicia, dignidad, oportunidades y respeto por la vida.
No solo tenemos que trabajar en la publicidad turística, debemos trabajar artculadamente a los consejos comunitario y fortalecimiento de la institucionalidad sin gobernanza y gobernabilidad no tendremos procesos solidos en la buenaventura. Debemos planificar y ordenar los lugares turísticos
Todas las vidas importan.
Por: Santiago Valencia González