31/07/2026
Jérémie y sus Ariadnas danzaban sus deditos una y otra vez en las tardes de modorra en la madriguera. Mucha gozadera!
Pasa, por esta misma aguja enhebradora,
tarde tras tarde,
entre una tela y otra,
el agridulce sueño,
Las porciones de cielo destrozado.
Y que siempre entre manos un ovillo
intererminable se dejan
como en las vueltas de otro laberinto.
Pero no pienses,
no procures,
teje.
De poco vale hacer memoria,
buscar favor entre los mitos.
Ariadna eres sin rescate
y sin constelación que te corone.
Ida Vitale, 2017