02/09/2026
Un presunto hijo y un presunto padre se encuentran, se van de paseo un fin de semana. Brindan con agrias, ríen, intercambian chistes, nadan estilo libre en una piscina de tierra caliente y, con toda la libertad que produce este ejercicio de la natación, se cuentan sus historias de 40 años, poco tiempo para narrar tantos años de ausencia, retazos de vida que arman con la esperanza de que la genética les diga son compatibles, 99.999999999999 %, es decir, Benjamín es el padre de Elkin.
Benjamín nos ha enseñado a llorar, a no guardar las lágrimas. Llora porque algo lo conmueve, llora de esperanza y también de alegría. Varias veces he visto rodar sus lágrimas por esos pómulos que el sol de Armero tostó mientras realizaba labores agrícolas en esas fértiles tierras bañadas por los lahares del volcán Nevado del Ruiz. Elkin hoy me enseñó a tener fe y a sonreír cuando la vida le da a uno fuertes mordiscos, de esos que paralizan, pero él ha sabido sanar esas heridas. La vida de Elkin no ha sido fácil, debería mejor decir que ha sido muy, muy difícil, quizá algún día me permita contarla.
No he dejado de ser optimista, pero esta investigación de los ¡Niños Perdidos de Armero! me ha enseñado a ser realista y a no construir falsas expectativas. Y eso les digo hoy con claridad y afecto: el resultado del cotejo de ADN puede salir negativo, así se parezcan físicamente, o puede salir positivo, ojalá, ojalá. Mientras tanto, vale la pena mirar este video y esperar a que la ciencia, con certeza, nos dé sus noticias.
Gracias al Laboratorio de Genética Yunis Turbay con quienes armamos el banco de ADN de Armero y generosamente donan estos cotejos, pronto sabremos el resultado. FG
https://youtu.be/pLpnHjHMCuw
Un presunto hijo y un presunto padre se encuentran, se van de paseo...