15/04/2026
El celular no es malo, pero a veces se queda con más tiempo del que debería. Horas que podrían irse en ideas, conversaciones, sueños o simplemente en estar presentes. Sin darnos cuenta, entrenamos el dedo para hacer scroll, pero dejamos quieta la mente y el corazón. Y lo que no se entrena, se debilita. Aprovechar el tiempo no es hacer mil cosas, sino elegir bien a qué le dices sí.
Ahí aparece el enfoque:
La capacidad de poner atención en lo que de verdad importa y no dejar que todo te distraiga.
Cuando aprendes a enfocar, cuidas tu tiempo y, al mismo tiempo, construyes a la persona en la que te estás convirtiendo.
Inspirado en el contenido de Youth – Opus Dei.