19/05/2026
🧊❄️ FRÍO HISTÓRICO + EL NIÑO EN CAMINO:
Lo que los modelos me están mostrando y nadie está conectando
Llevo horas frente al ECMWF y el GFS y necesitamos contarles algo que va más allá de la ola de frío que todo el mundo está viendo.
Porque hay una pregunta que nadie está haciendo y que cambia todo el panorama climático de los próximos meses para Sudamérica:
¿cómo es posible que el sur del continente esté viviendo un frío histórico justo cuando se nos anuncia que El Niño está a punto de nacer?
Vamos por partes.
Lo que los modelos muestran para los próximos días es serio. Analizando las anomalías de temperatura en 850 hPa del modelo europeo, entre el lunes 18 y el viernes 22 de mayo se instalará sobre Bolivia oriental, Paraguay, Uruguay y el sur de Brasil el núcleo más frío de todo este período, con anomalías que en capas bajas de la atmósfera superarán los 10 a 15 grados bajo la media histórica.
No es un dato que me genera dudas, es lo que el ECMWF está señalando de manera consistente corrida tras corrida.
La causa está clara cuando uno mira la circulación general: la Oscilación Antártica está en fase negativa, y eso significa que los vientos que normalmente encierran el aire polar alrededor de la Antártida se debilitaron. El resultado es un tren de masas polares llegando en pulsos, uno tras otro, sin dar tiempo a que el continente recupere temperatura.
Cruzando los mapas de anomalía con los de sensación térmica mínima del GFS, las zonas más afectadas en la semana crítica del 18 al 22 serán las siguientes.
Rio Grande do Sul tendrá múltiples madrugadas con temperatura real bajo cero, entre −1°C y −5°C en las zonas más frías del interior, con heladas prácticamente garantizadas. Santa Catarina y Paraná enfrentarán nevadas en las serranías y heladas en los valles.
Uruguay tendrá varias noches consecutivas muy cerca o bajo cero. El norte de Argentina, incluyendo zonas como Misiones y Corrientes, registrará mínimas que no corresponden a esta época. En el sur de Chile y la Patagonia argentina, la sensación térmica con viento bajará entre −5°C y −15°C dependiendo de la altitud y exposición al viento. Paraguay y Bolivia oriental serán golpeados por surazos que llevarán las mínimas a entre 8°C y 13°C, valores muy por debajo de lo normal para mayo en esas latitudes.
Y esto no termina el 22. Los modelos indican que alrededor del 25 y 26 de mayo habrá un frente frío con lluvias importantes, y ese frente no traerá recuperación sino que abrirá la puerta a una nueva incursión polar hacia el fin del mes. Cuando empiece a subir la temperatura, lloverá, y después del agua llegará otro golpe de frío. Mayo 2026 cerrará muy por debajo de la media histórica en toda la región sur.
Ahora viene lo que me parece más importante, y es la pregunta que todos deberían hacerse:
¿qué tiene que ver esto con El Niño?
La NOAA y la OMM actualizaron sus pronósticos hace apenas días y el mensaje es contundente. El Niño tiene una probabilidad del 82% de surgir entre mayo y julio de 2026, y del 96% de continuar durante el invierno del hemisferio norte de 2026-2027.
Las temperaturas de la superficie del Pacífico ecuatorial están subiendo rápidamente y los modelos climáticos apuntan todos en la misma dirección.
Entonces, ¿cómo puede estar naciendo El Niño mientras el sur de Sudamérica se congela? Esa es exactamente la pregunta correcta.
Lo que estamos viendo ahora es el colapso tardío de la fase La Niña que terminó a principios de este año. La atmósfera está en plena transición, y esas transiciones generan inestabilidad: la circulación no sabe todavía a qué patrón obedecer, y en el Cono Sur eso se traduce en brotes polares más frecuentes de lo normal, impulsados además por esa Oscilación Antártica negativa.
Una vez que El Niño se establezca plenamente, el escenario cambia radicalmente.
Para el sur de Brasil, Argentina y Uruguay, El Niño históricamente trae lluvias por encima del promedio durante el invierno y la primavera austral, lo que podría significar una recuperación importante de ríos y reservorios después de este período seco y frío. Para Ecuador, Perú y la costa del Pacífico sudamericano la historia es diferente: lluvias por encima del promedio que, si el evento se desarrolla con intensidad moderada a alta como sugieren varios modelos, pueden convertirse en excesos hídricos e inundaciones. Los que vivieron 1997-1998 en Ecuador saben bien de lo que estoy hablando.
La incertidumbre sobre la intensidad todavía es grande. Ninguna categoría supera el 37% de probabilidad según la NOAA, lo que significa que puede desarrollarse como moderado, fuerte o potencialmente algo más. Lo que sí es claro es que la combinación de El Niño con las temperaturas globales actuales eleva el riesgo de que los impactos sean más intensos que en eventos pasados de igual magnitud.
Lo que veo cuando uno junta todas las piezas es esto: estamos en el momento de transición más delicado del ciclo climático de los últimos años. El frío de esta semana es real y documentado. Pero es también posiblemente uno de los últimos episodios de este tipo antes de que El Niño cambie las reglas del juego para el resto del año. El contraste va a ser enorme. Mayo glacial en el sur, y una segunda mitad del año que podría traer calor excesivo y lluvias intensas en costas del Pacífico.
2026 no va a ser un año climáticamente normal. Los modelos esta semana solo están confirmando eso..