22/09/2026
Situaciones como la recientemente denunciada en Guadalajara, México, nos llevan a poner nuevamente sobre la mesa una realidad que también viven nuestros profesionales en Colombia.
Según la información compartida públicamente por la clínica involucrada, dos personas acudieron con su perrita para recibir atención y, al finalizar el servicio, se habría presentado una inconformidad relacionada con el pago que terminó en agresiones contra integrantes del personal. Este hecho ha generado expresiones de solidaridad con los profesionales afectados y, sobre todo, una reflexión que también debemos hacer en nuestro país: ninguna inconformidad económica o relacionada con una atención justifica la violencia.
Desde ACOVEZ rechazamos categóricamente cualquier forma de violencia contra los Médicos Veterinarios, Médicos Veterinarios Zootecnistas y sus equipos de trabajo. Una persona puede cuestionar un servicio, solicitar explicaciones, presentar una queja o acudir a las instancias correspondientes si considera vulnerados sus derechos. Lo que nunca puede aceptarse es que una diferencia termine en insultos, amenazas, intimidaciones o agresiones físicas.
En Colombia nuestros profesionales tampoco están exentos de estas situaciones. Cada vez ejercen en un escenario más complejo, con importantes responsabilidades profesionales, éticas y legales, mayores exigencias regulatorias y una creciente presión social alrededor de la protección y el bienestar animal. Detrás de cada consulta existe formación profesional, criterio científico, responsabilidad sobre las decisiones médicas, personal, medicamentos, equipos e infraestructura, además de seres humanos que merecen desarrollar su trabajo en condiciones de respeto y seguridad.
La protección de los animales es indispensable, pero debe avanzar reconociendo igualmente la autonomía y responsabilidad del acto médico veterinario, el criterio científico, los deberes derivados de la tenencia responsable y los derechos de quienes prestan los servicios de salud animal. El bienestar animal no puede construirse enfrentando a los usuarios con los profesionales encargados precisamente de proteger la salud y la vida de los animales.
También debemos recordar que los derechos y las responsabilidades existen en ambas direcciones. Así como los usuarios disponen de mecanismos institucionales y legales para presentar sus inconformidades, nuestros profesionales no tienen por qué normalizar amenazas, hostigamientos, daños o agresiones. Cuando una conducta sobrepasa los límites del respeto, también existen mecanismos para ponerla en conocimiento de las autoridades competentes.
Por ello, desde ACOVEZ invitamos a los MV y MVZ a fortalecer sus protocolos, historias clínicas, consentimientos informados, registros, soportes de comunicación y demás herramientas que permitan respaldar adecuadamente sus actuaciones profesionales.
Y a la sociedad hacemos un llamado a la reflexión y al respeto: podemos preguntar, disentir, reclamar y exigir explicaciones. Lo que nunca podemos justificar es la violencia.
Desde ACOVEZ seguiremos acompañando y respaldando el ejercicio digno, seguro y respetado de los Médicos Veterinarios y Médicos Veterinarios Zootecnistas en Colombia.
El bienestar animal también necesita profesionales respetados, protegidos y respaldados.