13/04/2026
Es una contradicción punzante que define nuestra era: corremos kilómetros bajo el lema de la "conciencia ecológica" mientras, al terminar, nos sentamos a consumir productos que requirieron la explotación sistemática de esos mismos seres que decimos proteger. Existe una disociación cognitiva profunda cuando el discurso aboga por salvar el planeta, pero se ignora que la industria ganadera y el uso de animales para alimento, vestimenta o entretenimiento son motores principales de la degradación ambiental. Participar en una "carrera verde" calzando cuero o celebrando con un banquete de origen animal no es coherente; es, en esencia, reducir la ética a un accesorio estético, ignorando que la verdadera sostenibilidad no puede construirse sobre el sufrimiento de quienes no tienen voz. LOS ANIMALES NO SON RECURSOS