12/03/2026
COMUNICADO OFICIAL
Bogotá, Colombia – 12 de marzo de 2026
El día de hoy, 12 de marzo, conmemoramos otro año de impunidad, una herida abierta en el corazón de Colombia que nos obliga a recordar y a alzar nuestra voz. Este comunicado es un grito desde la dignidad y la memoria, dirigido a la comunidad en general y a todas las instituciones del Estado colombiano.
Somos Memoria, Identidad y Patrimonio. Campo Elías vive, la lucha sigue.
Hace más de veinte años, nuestra familia fue víctima de un acto atroz que desgarra nuestro tejido social y pone en entredicho los principios de justicia y el estado social de derecho que supuestamente nos rigen. Campo Elías Riaño Villalobos, un padre, un hermano, un compañero, un hijo, fue vilmente asesinado y desaparecido por los paramilitares del Bloque Capital y sus terratenientes, los Cruz Useche, con el fin de despojarlo de sus propiedades.
Desde aquel fatídico día, la Fiscalía y las diversas entidades del Estado colombiano han permitido que este caso permanezca en la más absoluta impunidad. Año tras año, esta ausencia de justicia se suma a la larga lista de crímenes que han quedado sin responsables, evidenciando una dolorosa complicidad o negligencia por parte de funcionarios públicos y sus instituciones.
Esta realidad no solo es un flagrante atentado contra la memoria de Campo Elías, sino también una afrenta directa a la Constitución y a los valores que deberían sustentar nuestra nación. La impunidad alimenta el ciclo de la violencia y socava la confianza ciudadana en un sistema que debería garantizar la vida y la justicia para todos.
Hoy, más que nunca, reafirmamos nuestro compromiso con la verdad y la memoria. Exigimos a todas las instancias del Estado colombiano que asuman su responsabilidad y actúen con la celeridad y la contundencia que este caso demanda. Demandamos la reapertura de la investigación, la identificación y judicialización de todos los responsables, tanto materiales como intelectuales, y la implementación de mecanismos reales que garanticen la no repetición.
No olvidamos que nuestra sangre, nuestro legado, nuestro ancestro, fue asesinado vilmente. Su recuerdo nos impulsa a seguir luchando por un país donde la justicia no sea una falacia.