18/11/2025
Junglist Soldiers Sound System nació en 2016 como una respuesta creativa y contestataria a la realidad social y cultural de Bogotá.
Desde sus primeros pasos, el colectivo entendió la música no solo como un espacio de fiesta, sino como un territorio de resistencia, encuentro y transformación. En una ciudad fragmentada por desigualdades y tensiones, su propuesta de jungle, drum and bass, tekno y cultura sound system se convirtió en un refugio para quienes buscaban nuevas formas de expresión y comunidad.
En 2016 el colectivo debutó con Rave Destello 1 en Facatativá, un evento que marcó el inicio de una exploración sonora independiente, autogestionada y profundamente influenciada por la tradición underground. Este primer encuentro no solo atrajo seguidores: sembró las bases de una identidad que más adelante sería reconocida por su fuerza, su libertad y su autenticidad.
En 2017, Junglist Soldiers expandió sus actividades a universidades, barrios y montañas. Gratiferias sin dinero, actos culturales solidarios y fiestas de resistencia tomaron fuerza en espacios emblemáticos como la Universidad Católica, la Universidad Nacional y la Distrital.
Eventos como Drum and Bass por Mocoa, Gratiferia Remember Your Roots, Welcome to the Jungle o el Drum and Bici Fest consolidaron una mezcla única entre fiesta, conciencia social y apropiación del espacio público. No fue solo música: fueron actos de memoria, pedagogía, protesta y alegría compartida.
El año cerró con Destello 5-40 y nuevas incursiones en La Calera y Caqueza, llevando el sonido fuera del perímetro urbano y conectándolo con la naturaleza.
El 2018 marcó un punto de madurez. La agenda se multiplicó: DnB con psytrance, AfroParty, festivales en Neusa, solidaridad con causas sociales, tomas de barrios, encuentros en portales, bike-fests, aniversarios y fiestas navideñas.
El Cuarto Aniversario Junglist Soldiers y Los Reyes del Scratch mostraron que el colectivo ya no era un experimento: era un actor cultural sólido, con estética propia y una audiencia que crecía a la par de sus propuestas.
La combinación entre monte, calle, universidad y cultura alternativa solidificó un estilo: sonido libre, callejero, político y profundamente comunitario.
En 2019, pese a un panorama social complejo, el colectivo siguió firme. Con Adiós Vacaciones 2, Rave 6, Gratiferia 10 y Welcome to the Jungle 3, la línea de trabajo se reforzó: fiestas que no eran solo fiestas, sino espacios para experimentar una forma distinta de vivir la ciudad y construir comunidad desde el arte.
El 2020 trajo desafíos globales, pero Junglist Soldiers encontró formas de persistir. Antes de las restricciones, celebraron sus 5 años en el Embalse del Sisga, una celebración que se convirtió en un hito emocional.
Aun en pandemia, el colectivo no se apagó: Junglist’s in the Ghetto, varias actividades solidarias y el Burning Man Tatacoita demostraron que la música seguiría siendo una herramienta de unión incluso en tiempos difíciles.
El 2021 estuvo marcado por movilizaciones sociales en Colombia, y Junglist Soldiers estuvo allí: en la toma cultural por la educación, en Paren la Matanza, en acciones comunitarias en Ciudad Bolívar y en encuentros espontáneos como The Only Good System Is a Sound System.
La cultura sound system reafirmó su esencia política: ocupar espacios, amplificar voces, acompañar resistencias.
El movimiento viajó a Cali, conectando con nuevas escenas y sonidos. Eventos como el Cumpleaños de Amina Fyah y Dancehall Drum and Bass en Parque Jovita tendieron puentes con la cultura sound system del Valle y del Pacífico, enriqueciendo la identidad del colectivo.
La presencia en Cali continuó con Cali Sound System, un encuentro de alto impacto en un espacio tan dinámico como la Estación MIO San Pedro. El colectivo reafirmó su rol como articulador y promotor del sonido alternativo en Colombia.
Ocho años después de ese primer “Destello”, Junglist Soldiers cruza el océano. En 2024 realiza su primer evento en España, Santo Perreo en Burgos cargado de mucho Dancehall, abriendo una nueva etapa internacional para el proyecto.
Este salto marca no solo expansión territorial: es la demostración de que el jungle music colombiano —creado desde calle, montaña, protesta y comunidad— tiene resonancia global.