Junglist Soldiers Sound System

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Junglist Soldiers Sound System Autogestión - Contracultura - Arte - Música - Rebeldía - Revoluciòn - Toma de espacio publico

El colectivo Junglists Soliders Sound System nace en el año 2016 en la ciudad de Bogotà D.C para la creación de espacios contra culturales, donde se apoye la autogestión por medio de las artes. Entre nuestros artistas se encuentran Fotógrafos, DJs de drum and bass, jungle, dance hall, hard bass, hardtek, graffiteros (por el momento) Cantantes de Rap, dance hall, freestely, y demás artes trascendentales que abren puertas a movimientos de sonidos radicales.

15/08/2026

La “ayuda humanitaria” militarizada de Estados Unidos e Israel en Colombia no es neutral ni desinteresada.

El 10 de agosto de 2026 un terremoto de magnitud 7,4 golpeó el occidente de Colombia. Horas después, el gobierno de Abelardo de la Espriella solicitó equipos de búsqueda y rescate exclusivamente a cuatro países: Estados Unidos, El Salvador, Ecuador e Israel. Washington anunció 26,5 millones de dólares en asistencia y movilizó apoyo logístico del Comando Sur (SOUTHCOM). Israel envió una delegación de 80 personas del Comando del Frente Interior de las FDI, con personal militar activo y de reserva, equipos especializados y coordinación directa de los ministerios de Defensa y Exteriores.

Esta no es una respuesta humanitaria convencional. Es la repetición de un patrón documentado; cuando potencias con intereses geopolíticos y militares desplegados envían “ayuda” bajo bandera humanitaria, la neutralidad se erosiona, la asistencia queda subordinada a objetivos de seguridad, influencia y proyección de fuerza, y la población civil paga el precio de la confusión entre auxilio y estrategia.

El derecho internacional humanitario exige neutralidad estricta. Organizaciones como la Cruz Roja o Médicos Sin Fronteras basan su trabajo en esa independencia. Cuando la ayuda llega de la mano de ejércitos activos en conflictos globales o de potencias que mantienen relaciones de seguridad profundas con el país receptor, deja de percibirse como neutral. Se convierte en herramienta de influencia política o militar.

El envío de tropas o personal militar bajo bandera humanitaria permite proyectar fuerza, desplegar infraestructura logística, instalar presencia estratégica y mejorar la imagen pública internacional. No es teoría conspirativa. Es una práctica denunciada por la ONU, más de 130 ONG y expertos en derecho internacional porque militariza, politiza y lucra con la ayuda.

La Gaza Humanitarian Foundation (GHF), creada en 2025 por Estados Unidos e Israel, ilustra el modelo. Reemplazó a agencias de la ONU por contratistas armados y personal de seguridad. En sus centros de distribución se registraron cientos de mu***os y miles de heridos por disparos mientras la población buscaba comida. Su financiación mezcló fondos públicos estadounidenses (30 millones de dólares iniciales) con capital privado y operó con escasa transparencia. Su diseño interno incluía un “Plan Aurora” de reubicación de población alineado con objetivos militares. La ONU la criticó con dureza y expertos advirtieron posibles responsabilidades por crímenes de guerra.

Tras el cese al fuego, Estados Unidos abrió el Centro de Coordinación Cívico-Militar (CMCC) en Israel con 200 tropas y personal diplomático. Senadores estadounidenses investigan si replica el modelo de la GHF. Mientras tanto, la ayuda militar a Israel se mantiene en miles de millones y se imponen restricciones a la asistencia a los palestinos.

Otros casos recientes confirman el patrón; el muelle flotante estadounidense en Gaza (JLOTS), criticado por ineficaz y por compartir espacio operacional con el ejército israelí; los lanzamientos aéreos de víveres denunciados como operaciones de relaciones públicas; o el uso de contratistas privados liderados por exmilitares y exoficiales de inteligencia.

Estados Unidos e Israel tienen antecedentes largos en los que la asistencia humanitaria, económica, médica o de desarrollo coexistió e incluso se integró con objetivos militares, contrainsurgentes, diplomáticos y geopolíticos.

- En Vietnam, CORDS unió ayuda civil y operaciones de “pacificación” bajo mando militar.
- En Nicaragua, el Congreso aprobó “ayuda humanitaria” a los Contras mientras se financiaba la guerra indirecta.
- En Irak (1991), la Operación Provide Comfort comenzó como respuesta a refugiados kurdos y terminó centrada en la zona de exclusión aérea.
- En África, Israel combinó cooperación agrícola y médica con alianzas periféricas, entrenamiento militar e inteligencia, especialmente en Etiopía y Sudán del Sur, para contrarrestar rivalidades regionales y asegurar intereses en el Mar Rojo.
- En Colombia, el Plan Colombia destinó la mayor parte de sus recursos a asistencia militar. Documentos y análisis posteriores han señalado su impacto en la militarización, en violaciones de derechos humanos y en la dependencia de capacidades estadounidenses. Israel, por su parte, ha sido proveedor histórico de armas, sistemas de defensa y entrenamiento, con episodios controvertidos que incluyen asesores y material vinculados a grupos paramilitares en décadas anteriores.

La conclusión sólida no es que “toda ayuda es una mentira para invadir”. Es que la asistencia ha coexistido e incluso se ha integrado con objetivos estratégicos. Cuando llegan soldados o personal militar de potencias con intereses de seguridad en el país, no se puede asumir que la dimensión humanitaria sea el único objetivo.

Las preguntas que deben hacerse ante cualquier despliegue de este tipo son las mismas:

- ¿Quién solicita el despliegue y bajo qué mandato jurídico?
- ¿Quién controla las tropas o el personal militar?
- ¿Qué reglas de enfrentamiento tienen?
- ¿Cuánto tiempo permanecerán?
- ¿La misión es exclusivamente humanitaria o incorpora objetivos de seguridad, inteligencia, influencia política o reconfiguración de alianzas?

En este caso, el gobierno colombiano limitó los equipos de rescate a cuatro países, dos de los cuales envían contingentes con componente militar explícito (FDI y apoyo de SOUTHCOM). La decisión se produce en un contexto de restablecimiento de relaciones con Israel y de anuncios de nueva cooperación en seguridad con Estados Unidos. Eso no es neutralidad. Es selectividad geopolítica disfrazada de criterio técnico.

Empresas y modelos que mezclan exmilitares, exoficiales de inteligencia y distribución de ayuda en zonas de conflicto (como se ha visto en Gaza y Sudán del Sur) sientan un precedente peligroso; la asistencia se convierte en instrumento de control sobre poblaciones y de avance de objetivos políticos y militares.

La “ayuda humanitaria” de Estados Unidos e Israel que llega acompañada de personal militar, logística militar y en el marco de relaciones de seguridad prioritarias no merece aceptación acrítica. Merece rechazo porque viola el principio de neutralidad, porque la historia demuestra que subordinará el auxilio a intereses estratégicos y porque convierte a las víctimas de un desastre natural en escenario de proyección de fuerza.

Colombia necesita asistencia real, transparente, coordinada con autoridades civiles y canalizada a través de actores genuinamente independientes. No necesita contingentes militares extranjeros bajo bandera humanitaria que abren la puerta a una presencia estratégica de largo plazo.

Cuando la ayuda viene de la mano de un ejército, deja de ser solo ayuda. Esa es la lección que la historia de Vietnam a Gaza, de Centroamérica al Cuerno de África, ha dejado clara. Ignorarla en Colombia sería un error costoso.

La Red del tigre: Los Múltiples Vínculos del Precandidato Presidencial con Narcotraficantes, Paramilitares y Corruptos.A...
21/06/2026

La Red del tigre: Los Múltiples Vínculos del Precandidato Presidencial con Narcotraficantes, Paramilitares y Corruptos.

Abelardo De la Espriella, quien hoy se postula como precandidato presidencial para las elecciones de 2026, ha construido una larga y polémica carrera a la sombra del poder. Su nombre aparece recurrentemente vinculado a los capítulos más oscuros de la historia reciente de Colombia: el narcotráfico, el paramilitarismo y la corrupción de alto nivel. A través de su firma legal y fundaciones, ha tejido una red que conecta cárceles, salones del Congreso y despachos presidenciales. Este reportaje, basado en testimonios judiciales, sentencias y registros públicos, detalla esos vínculos.

I. El Abogado del Narcotráfico
Su historial de representación de figuras clave del narcotráfico es extenso y variado, yendo más allá de la defensa técnica para adentrarse en el lobby político y la gestión de patrimonios.
Entre sus clientes más notorios se encuentra:
Juan Carlos Sierra Ramírez, "El Tuso Sierra", del Cartel del Norte del Valle y las AUC, quien declaró que pagó millones del lavado de activos a De la Espriella, para acceder a la Ley de Justicia y Paz. Sierra testificó que el abogado recibía dinero de varios narcos para hacer lobby y modificar leyes de extradición.
Gilberto Molina Yepes, "El Mono Abello", del Cartel de la Costa, lo acusó de quedarse con sus propiedades (fincas en Córdoba) tras su extradición en 2013, al punto de amenazarlo de muerte en una entrevista radial en 2015 y llamarlo "ladrón".
También defendió a Héctor Alfonso Gamarra Zorro, "Ñeñe Hernández", vinculado al Cartel de Cali y al Clan del Golfo, y amigo del expresidente Iván Duque. Gamarra grabó audios donde exponen sobornos a congresistas gestionados por De la Espriella, actuando como enlace entre narcos y políticos.
Su relación con el Cartel de Medellín es profunda, habiendo sido el abogado familiar de los Ochoa por años. Representó a Jorge Luis Ochoa Vásquez para intentar frenar su extradición, viajando a Washington D.C. entre 2010 y 2011 para hacer lobby y "suavizar" las solicitudes de EE.UU. Defendió a Martha Nieves Ochoa en procesos de extinción de dominio y a varios hijos de Fabio Ochoa Vásquez, así como a la Familia Ochoa Tobón, en la defensa de bienes como un penthouse, haciendas y una isla en Barú, alegando prescripción.

II. El Facilitador del Paramilitarismo y la 'Parapolítica'
Abelardo De la Espriella tuvo un rol importante en las falsas desmovilizaciones de paramilitares. Se posicionó como facilitador por el gobierno de Álvaro Uribe Velez. Allí fue acusado de ser "el abogado del paramilitarismo" por el entonces ministro del Interior, Fernando Londoño, y el alto comisionado Luis Carlos Restrepo, lo que generó sospechas de ser "empleado" de los cabecillas de las AUC. De la Espriella fundó la ONG FIPAZ, financiada por paramilitares para foros de "reconciliación".
Entre sus clientes se encuentra:
Su amigo de la infancia, Salvatore Mancuso, jefe de las AUC, lo describió como "cercano y solidario con la causa paramilitar" y reveló que De la Espriella organizó foros con él a través de la Fundación Iniciativas por la Paz (FIPAZ), financiada con dineros paramilitares.
Iván Roberto Duque Gaviria (Alias "Ernesto Báez") Fundador de Acdegam (origen de AUC en Magdalena Medio), en la sentencia contra el congresista Juan Pablo Sánchez, testifico que Abelardo De la Espriella tenía vínculos muy cercanos con las Autodefensas Unidas de Colombia.
Diego Fernando Murillo Bejarano (Alias “Don Berna”) ex guerrillero del EPL, narcotraficante, creador del bloque paramilitar Cacique Nutibara vincula a Abelardo De la Espriella con pagos por servicios legales opacos durante su proceso de desmovilización.
José Everth Veloza García (Alias HH") Excomandante Bloque Bananero y Calima (AUC), declaró en 2009 que De la Espriella lo estafó con su fundación FIPAZ.
La ex guerrillera de las FARC y ex paramilitar Eurídice Cortés (Alias "Diana") Declaró que De la Espriella la estafó con FIPAZ. Adicional a ello en 2018, fue contactada por el abogado Diego Cadena (por parte de De la Espriella) para buscar testigos que declararan a favor del expresidente Álvaro Uribe Vélez.
Defensor de la 'Parapolítica':
Su bufete se convirtió en la defensa preferida de políticos condenados por sus vínculos con paramilitares. Defendió a:
Eleonora Pineda (concejal de la coalición uribista de la época, puesta por el Bloque Montes de María de las AUC, condenada a 8 años de carcel), señalo que Abelardo De la Espriella fue el promotor del Pacto de Ralito. El Acuerdo de Ralito se firmó en la finca de Salomón Feris Chadid, conocido como ‘08’, en el corregimiento de Santa Fe de Ralito, en Tierralta, Córdoba. Este pacto fue suscrito por líderes de grupos paramilitares, como Jorge 40, Don Berna, Salvatore Mancuso, y varios políticos de la región, incluyendo gobernadores, congresistas y alcaldes. El objetivo del acuerdo era crear un proyecto político que prometía "refundar al país" y "construir una nueva Colombia".
Rocío Arias (representante la cámara de la coalición uribista de la época, puesta por el Bloque Héroes de Montes de María de las AUC) Promovió una reforma escrita por Abelardo De la Espriella para evitar extradiciones. Fue condenada a 8 años y 4 meses por sus vínculos con las AUC.
Dieb Maloof senador del partido liberal fue acusado de recibir financiación paramilitar para sus campañas. Abelardo De la Espriella fue su abogado enviado por el Bloque Norte de las AUC; sin embargo, fue condenado en 2011 a 8 años y 4 meses por concierto para delinquir agravado.
Oneida Pinto exgobernadora de la guajira por cambio radical, fue acusada de corrupción por defraudar $18.600 millones de pesos en recursos del "Programa Contra la Mortalidad Infantil en La Guajira". También fue señalada por hechos ocurridos durante su tenuria de la alcaldía de Albania, donde incurrió en los delitos de concierto para delinquir, contrato sin cumplimiento de requisitos, interés indebido en la celebración de contratos, peculado por apropiación, falsedad en documento público y falsedad en documento privado. El Bloque Fronteras de las AUC de la mano del Clan Char, contrato a Abelardo De la Espriella para su defensa. Durante una audiencia judicial en Bogotá, Pinto solicito un receso alegando que tenía una cita médica y de esta manera se fugó.

III. Lobby Irregular, Corrupción y Crecimiento Patrimonial Explosivo
Más allá del narcotráfico y el paramilitarismo, su nombre está ligado a emblemáticos casos de corrupción y tráfico de influencias:
En el caso de la pirámide DMG, de David Murcia Guzmán, De la Espriella actuó como lobbyista, cobrando $760 millones de pesos por intentar influir en el Congreso para legalizar el esquema. Abelardo Es acusado de haberse quedado con viene y dineros de la empresa tras su quiebra.
Abelardo De la Espriella fue el abogado defensor principal del empresario Alex Saab, testaferro del chavismo sancionado por EE.UU., recibiendo millones de dólares en honorarios hasta 2019, cuando traspasó la defensa a su amigo Daniel Peñarredonda.
Entre otros de sus socios cercanos está el exmagistrado de la corte constitucional Jorge Pretelt, condenado a seis años y seis meses de prisión por el delito de concusión (exigir o solicitar sumas de dinero o dádivas abusando de un cargo público) en el marco del caso Fidupetrol.
Su firma De La Espriella Lawyers, también defendió con éxito a los primos Miguel y Guillermo Nule (condenados por el Carrusel de la Contratación y Odebrecht), logrando sentencias menores considerando la magnitud del daño que realizaron.
Abelardo De la Espriella cuenta con una fundación de Becas Educativas para evadir ciertos impuestos; se constituyó en 2019, con sede en Barranquilla y Bogotá de la mano de la Universidad Sergio Arboleda, para financiar la carrera de jóvenes que quieran estudiar derecho y posteriormente ser parte de su firma de abogados y de los partidos políticos a fines al uribismo. La fundación la dirige el exgobernador Juan Carlos Gossaín destituido e inhabilitado por 10 años para ejercer cargos públicos por avalar y permitir el desembolso de más de $16.019 millones de pesos a dos Instituciones Prestadoras de Servicios (IPS) por procedimientos médicos destinados a pacientes hemofílicos, sin que existiera un contrato formal o relación contractual vigente con dichas entidades. Estos pagos no cumplían con los parámetros establecidos por el Consejo de Estado para la prestación de servicios de salud, lo que implicó un manejo inadecuado de fondos públicos.

adicional a todo; De la Espriella ha sido señalado como presunto financiador y organizador del esquema de soborno a testigos y las interceptaciones ilegales del DAS para beneficiar al expresidente Álvaro Uribe Velez, operando a través de su socio Diego Cadena (ya condenado por manipulación de testigos).
Este vasto portafolio de clientes cuestionados se refleja en el patrimonio de su firma. De la Espriella Lawyers pasó de un capital de $500,000 pesos en 2003 a $39,000 millones de pesos en 2025.

IV. La Justicia Frente a las Acusaciones y el Salto a la Política
A pesar del cúmulo de acusaciones de narcotráfico, paramilitarismo y corrupción, De la Espriella ha logrado eludir sistemáticamente la acción de la justicia colombiana.
• En junio de 2009 y abril de 2012, la Fiscalía precluyó investigaciones argumentando que supuestamente los excomandantes lo conocieron en los diálogos de paz.
• Las denuncias por el manejo de fondos en FIPAZ no han generado una investigación formal conocida.
• Las investigaciones por su presunto rol en las chuzadas del DAS y sobornos también han sido precluidas, en un caso notable por su amigo personal, el entonces fiscal general Mario Iguarán.
La Propuesta Presidencial:
En su actual carrera a la Presidencia, su principal propuesta es: legalizar el 10% del patrimonio de narcotraficantes, que entreguen el 90% restante y cumplan condena en Colombia, evitando así la extradición.

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Fotografía: Abelardo de la Espriella (de pie) junto a el narcotraficante convicto Jorge Luis Hernández Villazón, alias “Boliche” (camisa rosada y primo hermano de Ñeñe Hernández).

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La trayectoria de Abelardo De la Espriella es un mapa de las zonas grises donde se cruzan el derecho, la política, el crimen organizado y la justicia en Colombia. Su carrera, marcada por expedientes judiciales, testimonios de exparamilitares y alianzas con figuras del poder, muestra a un abogado que aprendió a moverse con soltura en la intersección de esos mundos. Mientras consolidaba un imperio legal y político, las investigaciones en su contra se cerraban sistemáticamente. Hoy, con ese mismo pasado a cuestas, aspira a la presidencia, desatando un debate sobre los límites éticos de la representación legal, el peso de la memoria y la idoneidad para gobernar.
Uno de los elementos más persistentes en su biografía pública es su simultánea cercanía con narcotraficantes y con líderes de la derecha política. Durante las negociaciones del gobierno de Álvaro Uribe con las AUC (2005-2006), De la Espriella actuó como asesor y creó la Fundación Iniciativas por la Paz (FIPAZ), que según registros judiciales recibió más de 1.300 millones de pesos provenientes de las autodefensas. Exjefes paramilitares declararon que FIPAZ era “afín a la causa paramilitar” y que difundía el relato favorable a su desmovilización.
En paralelo, De la Espriella ejerció como mentor y enlace del hoy condenado abogado Diego Cadena —acusado de manipulación de testigos— con el expresidente Uribe. Cadena, por su parte, había representado a capos como ‘Don Diego’, ‘Don Berna’ y ‘Otoniel’, consolidando una red jurídica que operaba en los márgenes más sensibles del conflicto armado y el narcotráfico.
En los casos relacionados con paramilitares, su estrategia combinó dos frentes. En los estrados, se concentró en desacreditar testimonios de desmovilizados y en cuestionar formalidades procesales. Fuera de ellos, FIPAZ organizaba foros, publicaciones y ejercicios de cabildeo que promovían la narrativa política de las AUC y atacaban a quienes la contradecían. Esta mezcla de litigio y activismo produjo una plataforma de influencia jurídica y mediática sin precedentes para un abogado privado.
Pese a la gravedad de los señalamientos, las investigaciones formales contra De la Espriella no avanzaron. En junio de 2009, la Fiscalía precluyó un expediente por supuestos nexos con paramilitares, señalando falta de pruebas. En abril de 2012 reiteró la decisión, destacando que los excomandantes lo conocieron únicamente a partir del proceso de paz. Otras denuncias, incluidas las de figuras como “HH” o “Diana”, sobre presuntas irregularidades en el manejo de fondos de FIPAZ, nunca derivaron en nuevas imputaciones conocidas.
Este patrón —acusaciones complejas, investigaciones iniciales y posterior archivo— ha alimentado la percepción de que el abogado goza de respaldo en altas esferas del poder judicial. El caso más citado es la preclusión otorgada por su amigo personal, el entonces fiscal general Mario Iguarán.
Otro patrón recurrente que señalan expedientes y testimonios es su modelo de relación con clientes de alto perfil. En casos como DMG o el del narcotraficante “El Mono Abello”, se repite el mismo guion: una intervención intensa durante las primeras etapas —incluido cabildeo costoso para influir en decisiones legislativas o judiciales— seguida de un distanciamiento cuando surge presión institucional o internacional. Varias denuncias coinciden en acusarlo de apropiarse de bienes o recursos de clientes una vez estos son capturados o pierden su influencia, aunque ninguno de estos señalamientos ha culminado en sanciones penales en su contra.
También se ha identificado un círculo estable de colaboradores —entre ellos Diego Cadena y Daniel Peñarredonda— que ejercen tareas de mayor riesgo. Incluso su obra social, una fundación de becas, ha sido vinculada públicamente con personas condenadas por corrupción, como el exgobernador Juan Carlos Gossaín.
Como precandidato presidencial, De la Espriella reivindica su papel en la desmovilización paramilitar y niega haber actuado fuera de la ley. Propone, entre otras ideas, que narcotraficantes y criminales puedan legalizar el 10% de su patrimonio si entregan el 90% restante al Estado, cumplen condenas en Colombia y evitan la extradición. La iniciativa ha provocado rechazo; figuras como el exalcalde Daniel Quintero lo han señalado públicamente como “candidato de los narcos”.

28/05/2026

¡Cepeda en primera!

Buen viaje compañero ✊🏿
22/05/2026

Buen viaje compañero ✊🏿

22/05/2026

Por la memoria de Alberth Piñeros
K-mellador de la K-lle 15 y director de LaK-Zona 🤍

Les invitamos a una velatón desde el amor, la memoria y el cuidado colectivo para honrar la vida de un gestor cultural, artivista y líder comunitario que dedicó su vida al arte, el barrio y los sueños colectivos.

🗓 Lunes 25 de mayo
🕔 5:00 p.m. — 9:00 p.m.
📍 LaK-Zona — Cl. 15 #9-64, Santa Fé, Bogotá

🕯 Trae velas para iluminar toda la Calle 15
🤍 Ven vestidx de blanco.

-Zona

06/05/2026

¿Cuánto cuesta realmente un pasaje de TransMilenio y quién se queda con el dinero?

Un viaje en TransMilenio, SITP o TransMiCable no cuesta $3.550 pesos, sino cerca de $7.000 pesos.
El usuario paga aproximadamente la mitad del valor real del pasaje; la otra mitad la subsidia el Distrito mediante el Fondo de Estabilización Tarifaria (FET). Esta política, vigente desde hace años, evita trasladar el costo total al ciudadano. En otras palabras, todos los bogotanos (usen o no el sistema) financian parcialmente cada pasaje.

¿TransMilenio es público o privado?

TransMilenio S.A. es una empresa 100% pública, creada en 1999 mediante el Acuerdo 04 del Concejo de Bogotá. Es una sociedad por acciones del orden distrital, cuyos accionistas son exclusivamente entidades públicas. La Alcaldía Mayor de Bogotá posee el 73,38% de la participación, mientras que el resto está en manos de otras entidades distritales.

Sin embargo, aunque la empresa es pública, la operación del sistema está en manos privadas. Se trata de un esquema mixto: gestión pública, operación privada.

¿Quién opera realmente el sistema?

TransMilenio S.A. no opera buses. Su función es planear, organizar, supervisar y controlar el sistema, además de administrar la infraestructura, las concesiones y el recaudo (a través de operadores como Recaudo Bogotá - TuLlave).

Los buses, en cambio, son operados por empresas privadas que obtienen contratos de concesión a largo plazo. Estas compañías compran la flota, contratan conductores, realizan mantenimiento y prestan el servicio tanto en troncales como en rutas zonales y alimentadoras.

Su remuneración no depende del número de pasajeros, sino de los kilómetros recorridos. Este detalle es fundamental para entender el modelo.

¿Cómo se reparte el dinero del pasaje?

El dinero que pagan los usuarios no va directamente a TransMilenio S.A. Se centraliza en un fideicomiso y luego se distribuye así:

~ Entre el 70% y el 80% (o más) va a los operadores privados, según los kilómetros recorridos.
~ TransMilenio S.A. recibe una porción reducida, históricamente entre el 3% y el 5%, para cubrir labores de gestión.
~ El resto se destina a recaudo, seguridad, mantenimiento y otros costos del sistema.

Este esquema convierte a los operadores privados en los principales beneficiarios del recaudo tarifario.

Un sistema con pérdidas… pero operadores con ganancias.

TransMilenio no genera utilidades. Por el contrario, presenta un déficit estructural que ha sido cubierto durante años con recursos públicos. Se estima que el déficit acumulado supera los 3 billones de pesos, y que Bogotá ha destinado más de 16 billones en subsidios para sostener el sistema.

Los ingresos tarifarios cubren apenas entre el 45% y el 50% de los costos reales.

A pesar de esto, los operadores privados sí registran ganancias. En conjunto, sus utilidades anuales se han estimado entre $250.000 y $500.000 millones, con acumulados cercanos a los 13 billones en la última década. En algunos casos, se han reportado márgenes operativos elevados e incluso rentabilidades excepcionales en fases específicas del sistema.

¿Por qué ocurre esto?

El diseño contractual explica gran parte del fenómeno; los operadores reciben pago por kilómetro recorrido, con ingresos garantizados sin importar cuántos usuarios viajen, el riesgo por baja demanda lo asume el Distrito, los costos de combustible y salarios se indexan automáticamente, y el bajo riesgo empresarial asegura un flujo constante de ingresos para los operadores. Este modelo ha sido ampliamente criticado bajo la idea de "ganancias privadas con pérdidas públicas".

¿Genera algún impacto la evasión del pago al pasaje?

A lo anterior se suma otro problema estructural: la evasión. En 2025, los llamados "colados" generaron pérdidas cercanas a los $265 mil millones, con un índice promedio del 13% y picos superiores al 15%. Esto equivale a unos $719 millones diarios que el sistema deja de percibir. A diferencia de lo que muchos creen, el perjudicado no es el operador privado (cuyos ingresos están garantizados), sino la entidad pública, es decir, todos los ciudadanos. Esos recursos podrían destinarse a mejorar frecuencias…

El sistema de transporte masivo de Bogotá es, en esencia, un servicio público sostenido con recursos públicos, pero operado en gran medida por privados con esquemas de rentabilidad relativamente estables.

La discusión de fondo no es solo técnica, sino política ¿es este el modelo más eficiente y justo para financiar la movilidad de una ciudad con 8 millones de habitante?

18/11/2025

Junglist Soldiers Sound System nació en 2016 como una respuesta creativa y contestataria a la realidad social y cultural de Bogotá.

Desde sus primeros pasos, el colectivo entendió la música no solo como un espacio de fiesta, sino como un territorio de resistencia, encuentro y transformación. En una ciudad fragmentada por desigualdades y tensiones, su propuesta de jungle, drum and bass, tekno y cultura sound system se convirtió en un refugio para quienes buscaban nuevas formas de expresión y comunidad.

En 2016 el colectivo debutó con Rave Destello 1 en Facatativá, un evento que marcó el inicio de una exploración sonora independiente, autogestionada y profundamente influenciada por la tradición underground. Este primer encuentro no solo atrajo seguidores: sembró las bases de una identidad que más adelante sería reconocida por su fuerza, su libertad y su autenticidad.

En 2017, Junglist Soldiers expandió sus actividades a universidades, barrios y montañas. Gratiferias sin dinero, actos culturales solidarios y fiestas de resistencia tomaron fuerza en espacios emblemáticos como la Universidad Católica, la Universidad Nacional y la Distrital.

Eventos como Drum and Bass por Mocoa, Gratiferia Remember Your Roots, Welcome to the Jungle o el Drum and Bici Fest consolidaron una mezcla única entre fiesta, conciencia social y apropiación del espacio público. No fue solo música: fueron actos de memoria, pedagogía, protesta y alegría compartida.

El año cerró con Destello 5-40 y nuevas incursiones en La Calera y Caqueza, llevando el sonido fuera del perímetro urbano y conectándolo con la naturaleza.

El 2018 marcó un punto de madurez. La agenda se multiplicó: DnB con psytrance, AfroParty, festivales en Neusa, solidaridad con causas sociales, tomas de barrios, encuentros en portales, bike-fests, aniversarios y fiestas navideñas.

El Cuarto Aniversario Junglist Soldiers y Los Reyes del Scratch mostraron que el colectivo ya no era un experimento: era un actor cultural sólido, con estética propia y una audiencia que crecía a la par de sus propuestas.

La combinación entre monte, calle, universidad y cultura alternativa solidificó un estilo: sonido libre, callejero, político y profundamente comunitario.

En 2019, pese a un panorama social complejo, el colectivo siguió firme. Con Adiós Vacaciones 2, Rave 6, Gratiferia 10 y Welcome to the Jungle 3, la línea de trabajo se reforzó: fiestas que no eran solo fiestas, sino espacios para experimentar una forma distinta de vivir la ciudad y construir comunidad desde el arte.

El 2020 trajo desafíos globales, pero Junglist Soldiers encontró formas de persistir. Antes de las restricciones, celebraron sus 5 años en el Embalse del Sisga, una celebración que se convirtió en un hito emocional.

Aun en pandemia, el colectivo no se apagó: Junglist’s in the Ghetto, varias actividades solidarias y el Burning Man Tatacoita demostraron que la música seguiría siendo una herramienta de unión incluso en tiempos difíciles.

El 2021 estuvo marcado por movilizaciones sociales en Colombia, y Junglist Soldiers estuvo allí: en la toma cultural por la educación, en Paren la Matanza, en acciones comunitarias en Ciudad Bolívar y en encuentros espontáneos como The Only Good System Is a Sound System.

La cultura sound system reafirmó su esencia política: ocupar espacios, amplificar voces, acompañar resistencias.

El movimiento viajó a Cali, conectando con nuevas escenas y sonidos. Eventos como el Cumpleaños de Amina Fyah y Dancehall Drum and Bass en Parque Jovita tendieron puentes con la cultura sound system del Valle y del Pacífico, enriqueciendo la identidad del colectivo.

La presencia en Cali continuó con Cali Sound System, un encuentro de alto impacto en un espacio tan dinámico como la Estación MIO San Pedro. El colectivo reafirmó su rol como articulador y promotor del sonido alternativo en Colombia.

Ocho años después de ese primer “Destello”, Junglist Soldiers cruza el océano. En 2024 realiza su primer evento en España, Santo Perreo en Burgos cargado de mucho Dancehall, abriendo una nueva etapa internacional para el proyecto.

Este salto marca no solo expansión territorial: es la demostración de que el jungle music colombiano —creado desde calle, montaña, protesta y comunidad— tiene resonancia global.

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