19/08/2026
Después del terremoto en Colombia: proteger a las comunidades frente al riesgo de trata de personas.
La emergencia no termina cuando cesan los movimientos sísmicos. Para miles de personas afectadas comienza una segunda etapa marcada por la pérdida de vivienda, ingresos, documentos, redes familiares y condiciones básicas de seguridad. En ese escenario, la vulnerabilidad puede convertirse en una oportunidad para quienes buscan explotar a las víctimas.
El terremoto de magnitud 7,4 registrado el 10 de agosto de 2026, con epicentro en inmediaciones de San José del Palmar, Chocó, produjo afectaciones en diferentes zonas del occidente colombiano. Además de los daños materiales, la emergencia dejó comunidades con dificultades de acceso, viviendas afectadas, interrupción de servicios y familias que necesitan asistencia humanitaria y alternativas para recuperar sus medios de vida.
En este contexto, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) advirtió sobre un riesgo particularmente grave: que las redes dedicadas a la trata de personas aprovechen las condiciones de vulnerabilidad generadas por el desastre.
Cuando la necesidad puede ser utilizada para captar víctimas
Después de una emergencia, una persona que perdió su vivienda, su empleo o sus medios de subsistencia puede aceptar rápidamente una propuesta que, en circunstancias normales, habría analizado con mayor precaución.
Las redes criminales pueden presentarse bajo una apariencia de solidaridad y ofrecer:
- Empleos aparentemente bien remunerados.
- Transporte gratuito hacia otra ciudad o país.
- Hospedaje.
- Ayuda económica.
- Oportunidades educativas.
- Supuestas oportunidades deportivas.
- Asistencia para salir de la zona afectada.
El peligro aparece cuando estas ofertas tienen como finalidad separar a la persona de su familia o comunidad y posteriormente someterla a explotación.
La OIM ha señalado que la trata puede manifestarse mediante explotación sexual comercial, trabajo forzado, mendicidad ajena, matrimonio servil y otras formas de explotación. Además, sus programas de respuesta humanitaria en Colombia contemplan precisamente la prevención de la trata, la protección en albergues, la asistencia psicosocial y la identificación de personas con necesidades especiales de protección.
Albergues y zonas de emergencia: espacios que requieren especial protección
Los alojamientos temporales concentran a personas que pueden encontrarse en una situación de especial vulnerabilidad. Por ello, la protección no debe limitarse a proporcionar alimentación, agua y un lugar donde dormir.
También es necesario garantizar:
Identificación segura de las personas afectadas, especialmente cuando existen menores de edad, adultos mayores, personas solas o familias separadas.
Control y verificación de quienes ofrecen ayuda, evitando que particulares no identificados tengan acceso indiscriminado a personas vulnerables.
Protección de niños, niñas y adolescentes, procurando que permanezcan acompañados por sus familiares o responsables y evitando que sean trasladados por desconocidos.
Protección de documentos personales, evitando entregar cédulas, pasaportes, registros civiles u otros documentos a particulares.
Información clara y accesible, para que las personas sepan diferenciar entre una ayuda institucional legítima y una oferta potencialmente peligrosa.
La experiencia de la OIM en Colombia reconoce la importancia de que los alojamientos temporales cuenten con condiciones adecuadas de habitabilidad, servicios básicos y mecanismos destinados a reducir riesgos de protección.
¿Qué medidas deberían adoptar las comunidades?
Ante esta situación, la prevención debe ser colectiva. Algunas medidas fundamentales son:
1. Verificar cualquier oferta de empleo, transporte, alojamiento o ayuda antes de aceptarla.
2. Consultar con las autoridades o con el personal humanitario cuando una oferta implique abandonar la zona afectada, viajar a otra ciudad o salir del país.
3. No entregar documentos personales a desconocidos ni permitir que terceros retengan documentos de niños, niñas o adolescentes.
4. Mantener comunicación con familiares y personas de confianza, especialmente cuando alguien sea trasladado temporalmente.
5. Desconfiar de ofertas demasiado buenas para ser ciertas, particularmente aquellas que exigen viajar inmediatamente o mantener la propuesta en secreto.
6. Registrar información sobre personas que realizan ofertas sospechosas, sin confrontarlas directamente ni poner en riesgo a la víctima.
7. Reportar posibles situaciones de trata o desaparición ante las autoridades competentes y activar las rutas institucionales de protección.
8. Prestar especial atención a personas desaparecidas o separadas de sus familias, porque la búsqueda y reunificación familiar también constituye una medida de protección.
La OIM dispone de herramientas y rutas orientadas a la identificación, atención y protección de posibles víctimas de trata, incluyendo asistencia psicosocial, médica, jurídica y mecanismos de acceso a servicios especializados.
El enfoque de derechos humanos como principio de respuesta
En este escenario, la Fundación World Organization of Humanitarian Operations – The Samaritan considera que la respuesta humanitaria debe ir más allá de la asistencia inmediata.
Desde su enfoque basado en derechos humanos, protección y dignidad de las personas, la Fundación recomienda que la recuperación después del desastre incorpore medidas específicas para prevenir la explotación y proteger a quienes se encuentran en mayor riesgo.
Esto implica entender que una persona damnificada no pierde sus derechos por haber perdido su vivienda, sus bienes o sus medios de subsistencia.
Por ello, la respuesta debe procurar:
- Dignidad: ninguna persona debe ser tratada como un objeto de asistencia ni quedar expuesta a explotación.
- Protección: las poblaciones vulnerables deben contar con mecanismos para prevenir captación, abuso, explotación y desaparición.
- Información: toda persona debe conocer sus derechos y las características de una ayuda legítima.
- No discriminación: la asistencia debe llegar a las personas independientemente de su condición social, lugar de procedencia o situación económica.
- Protección de la familia: deben priorizarse la reunificación y el mantenimiento de los vínculos familiares.
- Protección de la niñez: niños, niñas y adolescentes requieren medidas reforzadas de protección.
- Confidencialidad: la información personal de víctimas y posibles víctimas debe manejarse con especial cuidado.
- Acceso a la justicia: los casos de explotación o trata deben ser puestos en conocimiento de las autoridades competentes.
- Participación comunitaria: las propias comunidades deben formar parte de la prevención y de la identificación temprana de riesgos.
Este enfoque coincide con principios que la OIM ha incorporado en Colombia dentro de sus respuestas humanitarias, incluyendo protección, asistencia psicosocial, salud, alojamiento, seguridad alimentaria y prevención de la trata de personas.
La solidaridad también debe ser segura
Después de una tragedia, Colombia demuestra una enorme capacidad de solidaridad. Sin embargo, ayudar también significa proteger.
Una oferta de empleo, transporte, alojamiento o asistencia no debe aceptarse únicamente porque llega en un momento de desesperación. Debe poder verificarse quién la ofrece, cuál es su finalidad, dónde será trasladada la persona, quién asumirá su custodia y cuáles son las condiciones reales de la propuesta.
La emergencia puede crear vulnerabilidad, pero una respuesta humanitaria organizada puede reducirla.
La reconstrucción no consiste únicamente en levantar nuevamente viviendas y carreteras. También significa reconstruir la seguridad, recuperar los medios de vida, proteger a las familias y garantizar que ninguna persona afectada termine convertida en víctima de explotación.
Desde la perspectiva de World Organization of Humanitarian Operations – The Samaritan, la protección de la vida, la dignidad y los derechos humanos debe permanecer en el centro de la respuesta humanitaria: la ayuda debe llegar sin condiciones abusivas, la información debe ser transparente y ninguna emergencia debe convertirse en una puerta de entrada para la trata de personas.