20/08/2026
CUANDO LA TIERRA TIEMBLA, TAMBIÉN BUSCAMOS DÓNDE SOSTENERNOS
Un terremoto mueve la tierra, pero también puede mover nuestro mundo por dentro.
Quienes lo vivieron sintieron cómo, por unos instantes, aquello que parecía firme dejó de serlo. Y aunque la tierra se aquiete, el cuerpo y las emociones pueden necesitar más tiempo para comprender que el movimiento terminó.
También están quienes estaban lejos, pero tenían allí a su familia, sus amigos, su historia. No les tembló el piso, pero quizá les tembló el corazón.
Podemos imaginar nuestra vida como una casa interior, construida con nuestra historia, nuestros afectos y aquello que nos hace sentir seguros.
Después de un terremoto pueden aparecer grietas. Pero una grieta no significa que toda la casa esté destruida. Puede mostrarnos que algo necesita ser mirado, cuidado y reparado.
Por eso también podemos preguntarnos:
¿Cómo quedó mi casa por dentro?
Tal vez encontremos miedo, tristeza o preocupación. Pero entre las grietas también aparecen las manos de otros: una llamada, un abrazo, una familia que se reúne, una comunidad que se acompaña.
Porque cuando la tierra nos recuerda que no podemos controlarlo todo, los vínculos nos recuerdan que no tenemos que atravesarlo todo solos.
En Fundación Artesanando Vidas creemos que no se trata de tapar las grietas y fingir que nada ocurrió, sino de darles tiempo, cuidado, expresión y compañía.
No podemos evitar que la vida algunas veces tiemble, pero podemos volver a construir lugares dentro y entre nosotros donde sentirnos sostenidos.
Y quizá de eso también se trate artesanar la vida:
volver a hacer hogar dentro de nosotros, aun después del temblor.
Fundación Artesanando Vidas
Artesanamos vínculos, emociones y esperanza.