15/06/2026
El alma y su inconsciente (Plutón/Escorpio) es una fuerza similar a la de un río. Según su caudal buscará acomodarse en los límites de la tierra, muchas veces sobrepasándolos, desbordando, hasta encontrar bordes nuevos que le permitan un vínculo con la vida. El Yo nos protege, no hay dudas, pero muchas veces es tal su fijación y la tentación de asegurarnos (a costa de mucho control) algo que sus defensas “tan sólo” nos impiden la vida misma. Esto podemos observarlo en la cuadratura natural que hay entre Escorpio y Leo, por eso esta tensión que crece a través del conflicto es tan necesaria porque inducirá las muertes que necesitamos de nuestra identidad y sus fijaciones para poder acceder al contenido esencial que trae nuestra alma. Ese contenido esencial está simbolizado por Acuario, que naturalmente tiene una cuadratura a Escorpio y una oposición a Leo. Es decir, cada vez que nuestro yo se defienda a través de una posición fija, el alma buscará la manera de removerlo, suave o fuerte, según la fuerza que necesite para la remoción; así las capas anquilosadas caerán con el fin del cambio pertinente para acceder a memorias esenciales del alma que le permitan seguir jugando y estar al servicio de la comunión con la vida que busca generar más vida.
También aquí juega un papel simbólico importante el arquetipo de Tauro en el sentido de la identidad formando la cruz fija con Leo, Escorpio y Acuario, pero su explicación la dejaré para otro momento.
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