La Bandera de la Paz y la Cultura, es un estandarte de Paz y de Protección, aceptado por 21 países de América cómo una "Cruz Roja" de la Cultura, en el "Tratado Internacional sobre la Protección de Instituciones Artísticas, Educativas, Científicas y Monumentos Históricos-Pacto Roerich", firmado el 15 de Abril de 1935 en la Casa Blanca (Washington), con el objetivo de preservar los tesoros cultural
es de la humanidad en situaciones de peligro. Los 21 países que firmaron el Pacto Roerich, se comprometieron a proteger en todo tiempo, los tesoros culturales de América: monumentos históricos, museos, teatros, bibliotecas, establecimientos educacionales e instituciones dedicadas a la ciencia,, en todo tiempo, y así también al personal que trabaja en estas instituciones, para lo cual se identificaría cada uno de estos edificios con la Bandera de la Paz. En 1937 el Pacto Roerich fue ratificado por todos los países que integraban la Liga de las Naciones, precursora de las Naciones Unidas. SIMBOLOGÍA DE LA BANDERA DE LA PAZ
El creador de ese estandarte fue el abogado ruso Nicolái Roerch (1874-1947), quien además fue un destacado artista, pintor, escritor, arqueólogo, investigador, nominado al premio Nobel en más de una oportunidad. El símbolo de la Bandera de la Paz, es ancestral, un círculo color magenta, rodeando tres esferas del mismo color del círculo, que para estos efectos, representan el Arte, la Ciencia y la Espiritualidad, dentro del círculo de la Cultura. Es así como este símbolo que data de la Era del paleolítico, fue encontrado grabado en una piedra, también está presente en artesanías Celtas, catedrales católicas, figuras de Santos católicos, en porcelana China, y principalmente en India, en síntesis, podemos encontrarlo en muchas culturas y en diferentes tiempos de la historia de la humanidad. La Bandera de la Paz y el Pacto Roerich representan una importante y eficaz herramienta para el logro de la paz, y la protección de los tesoros culturales de América, y más importante aún para la vida de las personas, sin embargo y a pesar de los esfuerzos realizados por diferentes organizaciones a través del mundo, los gobiernos aún no han implementado los acuerdos adoptados en 1935. Ojalá el siglo XXI traiga buenos augurios para la implementación del Pacto Roerich.