29/02/2024
Sabemos que es difícil medir el aporte que realizamos a lo largo de ocho años. Acceso a la cultura, capacitación para docentes, experiencias artísticas participativas e innovadoras, bienestar a través del diálogo, la reflexión, la creatividad, son elementos difíciles de medir, sobre todo para una organización pequeña como nosotros.
Pero en estas fotos vemos algo de lo que nos dió certeza de nuestro aporte durante todos estos años: el invaluable tesoro de los rostros sonrientes de niñas y niños de rincones del país que tienen poco o nulo acceso a actividades culturales, la emoción de verles participar, opinar, expresar sus emociones y crear junto a nosotras.
Descubrimos que las personas, en su infancia o adultez, están ávidas de compartir su mundo interno, una oportunidad que pocas veces nuestra sociedad facilita o siquiera permite.
Descubrimos que muchísimos niños y niñas (tal vez la mayoría en Chile y el mundo) no tiene un espacio para expresar sus emociones y procesar las vivencias que atraviesan. El arte, y el teatro, son herramientas poderosas para expresar de manera metafórica experiencias de profundo dolor, soledad, confusión, así como de inmensa alegría, empatía, amor y entusiasmo.
Además, entregamos herramientas a docentes para replicar en el aula parte de las experiencias que facilitamos. Descubrimos que las/los profes son tremendamente creativos y solamente necesitan espacios para desarrollar este aspecto y poder incorporarlo más en su quehacer.
Realizamos más de cien funciones en lugares muy variados, desde pueblos cuya existencia no conocíamos, como Pachica en Tarapacá, hasta el extremo sur en localidades tales como Cerro Castillo en Magallanes. Anduvimos por el desierto y la nieve, en aviones y buses, acarreando nuestras maletas llenas de vestuarios e implementos sencillos pero mágicos con que transformamos salas de clase, patios, bibliotecas y comedores en teatros para audiencias que muchas veces vieron una obra teatral por primera vez, y también participaron en ella creando y actuando.
Si logramos tocar el corazón de un niño o niña, si logramos despertar un poco de empatía, alivio, curiosidad o entusiasmo, cumplimos nuestra misión.