05/11/2025
Dada la imposibilidad de calificar como tradicional lo perteneciente a un orden puramente humano, no puede existir, por ejemplo, una “tradición científica” en el sentido moderno y profano de tal palabra; por supuesto, tampoco puede existir una “tradición política”, al menos allí donde toda organización social tradicional tiene un carácter laico, materialista, contingente, carente de
conexión con un principio superior, como es el caso en la decadencia del Occidente moderno. No obstante, éstas son algunas de las expresiones del género que se emplean en nuestros días y que constituyen otras tantas adulteraciones del concepto de tradición; es evidente que si los
espíritus “tradicionalistas” a los que aludíamos anteriormente, pueden ser conducidos a desviar su actividad a uno u otro de tales dominios contingentes y a limitar a ellos todos sus esfuerzos, sus
aspiraciones se verán por ello mismo “neutralizadas” haciéndose perfectamente inofensivas incluso cuando no son utilizadas, a sus espaldas, en un sentido completamente opuesto a sus intenciones. También ocurre que se llega a aplicar el nombre de “tradición” a unas cosas que,
dada su propia naturaleza, son perfectamente contrarias a ella: puede así hablarse de “tradición humanista”, cuando el humanismo, como además lo indica el propio nombre, es la negación
misma de lo suprahumano, lo que está en la raíz misma del espíritu moderno en todas sus formas. Y no hay que sorprenderse en estas circunstancias si un día se llegase a hablar ¡de ”tradición laica” o de “tradición revolucionaria”! Dado el grado de confusión mental alcanzado por la inmensa mayoría de nuestros contemporáneos, la asociación de las palabras más manifiestamente contradictorias no parece presentar ya nada que pueda espantarles o incluso
solamente inducirles a reflexión... (extracto del libro 📚 Precisazioni Necesssarie)