El representó e Interpretó en su vida de manera singular la vocación de hombre y de cristiano comprometido con los intereses y necesidades del mundo. Su vida familiar, su inquietud intelectual, su compromiso político, su lucha permanente por la liberación humana en justicia y en paz, su sensibilidad por los problemas de la Comunidad internacional, fueron iluminados por su fe en Jesucristo, su Eva
ngelio y su Iglesia. No es vano decir que a partir de esta fuente impulsora e inspiradora, Eduardo Frei llegó a ser un hombre íntegro. Cuando en Chile se requiere nuevamente recrear y proyectar un gran movimiento social-cristiano que le de una alternativa a este país, el mensaje de Eduardo Frei debe servir, no para volver al pasado, sino para darle un cauce y sentido al futuro. Cuando además es un hecho la necesidad de redescubrir los ideales humanistas cristianos en América Latina y en general en el mundo contemporáneo, surge la posibilidad de repensarlos a la luz, entre otros, de su experiencia, de su obra y de su pensamiento. Esta es una tarea indispensable de emprender. Es esta la gran justificación de esta fundación: Prolongar el servicio conductor que Eduardo Frei realizó durante su vida para revitalizar el ideal humanista Cristiano en Chile y en el mundo. (Escrito en 1982, año de su constitución)